jueves, 6 de agosto de 2009

Consejos para ahorrar dinero en los útiles escolares


Comienzan las clases escolares, y junto con ello los innumerables gastos que tendrá que realizar para que sus hijos se presenten listos para aprenderEl poder llenar una mochila de cada hijo con útiles necesario puede ser más difícil y costoso de lo que se imaginaba. Sin mencionar los gastos de los uniformes escolares que acarrean aún más gastos al bolsillo.
La clave entonces, será encontrar la manera de poder ahorrar sin privar a los niños de los materiales necesarios para comenzar el ciclo escolar.
En muchos de los materiales como papel, marcadores, goma de borrar, lápices, ect. el comprar en grandes cantidades puede ser más económico en vez de adquirirlos individualmente.
Durante el primer día de clases, los maestros proveen una lista de materiales que los estudiantes necesitaran durante el transcurso del año. Primero, revise en su casa para ver que útiles ya tiene y después haga una lista de lo que hace falta.
Defina un prosupuesto para mantener sus gastos bajo control y compre solamente lo necesario.
Aproveche las ofertas que encuentre. Los útiles escolares usualmente suben de precio durante el año escolar.
No deje sus compras para el último momento. Muchas de las tiendas comienzan a ofrecer excelentes ofertas por lo menos tres semanas antes de comenzar las clases.
Haga rendir su dinero, compre en tiendas de descuento, mayoreo, y liquidación
Muchos de los materiales pueden ser proveídos por diferentes compañías y los precios pueden variar pero la calidad puede ser similar. Compare precios y características de materiales.
Antes de entrar a la tienda, advierta a sus hijos que solo compraran lo que necesite, ya que muchos niños se emocionan al entrar a las tiendas y querrán que les compre todo lo nuevo y materiales llamativos con precios mucho mas altos.
Al comprar materiales por mayoreo, aguarde en un lugar seguro los materiales que no se estarán utilizando en ese momento
Los expertos de finanzas comentan que muchos de los materiales que sus hijos utilizaron el año anterior pueden estar en buenas condiciones para volver a ser utilizados.
Lápices, gomas de borrar, lápices de colores, mochilas, entre otros, son materiales que pueden reciclarse al estar en buena condición.


Fuente:

El Mañana

06/08/09



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miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Necesita mi hijo un psicólogo?


Volviendo a la escuela hay que atender a los miedos del niño, sobre todo si a la hora de ir al colegio tiene verdadero pánico o si rechaza asistir de forma reiterada.
Hay niños que no se adaptan a las rutinas de un colegio o a un profesor demasiado duro, y se benefician de un cambio si es posible a otro centro.
Sin embargo hay que tener presente el rechazo y el acoso escolar como un problema real y serio, y también las agresiones físicas.
Que te peguen, te menosprecien o no te dejen jugar no es normal y nadie tiene que soportarlo con una sonrisa ni convirtiéndose en agresivo para sobrevivir.
Lo que no es aceptable para un adulto no debe serlo para un niño, considerando además que ellos se verán afectados por las vivencias de la infancia durante toda su vida.
Ni los padres ni los profesores deberían minimizar el problema de un niño que sufre violencia de sus compañeros, sea física o emocional.
Pongámonos en la piel de nuestros hijos y pensemos que lo que nosotros no soportaríamos ellos tampoco tienen que soportarlo.
En esos casos el niño puede necesitar ayuda psicológica pero sobre todo necesita nuestra confianza y apoyo para conseguir que en la escuela se actúe de forma inmediata.
Si los padres, antiguas víctimas del maltrato psicológico y físico en la escuela trivializan y banalizan el maltrato que el niño les relata al llegar a casa la solución nunca llegará.
Si la escuela se niega a actuar ante los primeros síntomas considerando que son “cosas de niños” el problema puede enquistarse y hacerse más y más duro.
No se puede banalizar o minimizar el acoso escolar, como no se debe hacer en el caso del acoso laboral o el maltrato de género.
Si no se hace frente a la violencia física o psicológica en las aulas convierte a los niños en seres que piensan que en este mundo los más violentos actuan impunemente contra los débiles ante la indiferencia de aquellos que teoricamente son los protectores.
Si percibimos que nuestro hijo sufre acoso escolar, le pegan, le roban en el patio su merienda o su dinero, le escupen, lo humillan o lo rechazan debemos exigir que el colegio tome cartas en el asunto con soluciones efectivas pues el daño emocional en estos casos es enorme.
Por tanto, no hay que descartar acudir a un psicólogo infantil en los casos que sea necesario, pues puede ayudar a nuestros hijos a enfrentar problemas que si atendemos lo antes posible podrán tener solución o mejorar enormemente.


Fuente:

El Porvenir.com

05/08/09



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Autoestima en niños


La autoestima es el valor que nos asignamos a nosotros mismos y que se relaciona con cuánto nos aceptamos como somos y qué tan satisfechos estamos de ser así. Las investigaciones sugieren que una de las mejores formas de contar con una buena autoestima es tener padres que la posean y la modelen. Si un niño tiene una buena construcción de amor propio, se convertirá en un adulto saludable sin prejuicios ni complejos.
¡Arriba la seguridad!
Bety Goldberg, psicóloga especializada en niños y vocera de la campaña 'Nutrición emocional' de Nesquick, comentó que el valor que se agrega uno mismo es el que se refleja a lo largo de la vida. "El ingrediente más importante en la crianza debe ser la autoestima, porque esta lleva a la seguridad interna que blinda para distintos conflictos futuros".
Fotos
Niños seguros, adultos felices
Un niño con una alta autoestima es seguro de sí mismos, tiene confianza en sus capacidades, puede reconocer sus errores y aceptarlos, sabe que cuenta con apoyo, afecto y aceptación de sus padres, se valora a sí mismos, y aprende a defender sus derechos y sus puntos de vista.En general un niño que confíe en sí mismo y que de pasos seguros en la vida, tiene mayores posibilidades de alcanzar el éxito. La doctora Goldberg aseguró que cuando hay una buena autoestima, un niño puede superar de forma más sencilla problemas escolares, la adolescencia y hasta un divorcio o separación."No hay forma de proteger a los niños de todo lo que viene en el mundo actual. Más que proteger es prepararlos al bulling, a los nuevos estándares de belleza, al sobrepeso. La clave es la comunicación, la buena relación y la seguridad", comentó la doctora.Para Bety Goldberg, algunos de los errores que impiden la formación de autoestima pueden ser:- Cuando se maneja al niño con premios y castigos, éste aprende que es valioso sólo cuando hace lo que las demás personas quieren y que para ganar un premio debe ser mejor que las demás personas. - Tener expectativas que no corresponden a la edad o a las características del niño o la niña. Comparar al niño con otras personas hace que nos formemos expectativas equivocadas. - Resaltar los errores y no los logros. Por lo general, tendemos a hablar de los problemas con nuestros hijos, de los errores que cometen, en vez de hablar de las satisfacciones que nos dan y de sus logros.Michelle P. Maidenberg, psicoterapeuta en NY y directora clínica de Westchester Group Works, dio ocho consejos para criar niños con autoestima:
El modelo es fundamental. Si quieres niños fuertes, necesitas el ejemplo de un padre fuerte y valiente ante la vida.
La clave es fomentar confianza en tu hijo. Esto implica ayudarlo a superar obstáculos y felicitarlo cuando realmente se esfuerce.
Conoce las limitantes y temperamento de tu pequeño.
Refuerza sus conductas valientes.
Ten cuidado con los mensajes subliminales que le envíes a tus hijos. Por ejemplo, si le repites todo el tiempo que debe tener cuidado, le estás expresando que no es capaz de enfrentar riesgos por él solo.
Si tu hijo es temeroso en ciertas ocasiones, jamás lo hagas sentirse avergonzado de ello.
Si aún es pequeño para algún reto pero lo quiere intentar, no lo limites, mejor ayúdalo a lograrlo.
Habla con tus hijos sobre sus miedos y enfréntenlos juntos.
Otros consejos para fomentar una buena autoestima:
Mostrarles aprecio y reconocimiento por las actividades en que sobresalen y apoyarlos en las que se sientan inseguros o poco aceptados.
Prestarle atención al niño cuando lo necesite. Se recomienda escucharlos y demostrarles que nos interesa lo que dicen, mirándolos a los ojos y en ocasiones repitiéndoles lo que entendimos para verificar qué quieren decir.
Demostrarles afecto con caricias, abrazos y frases estimulantes como "estoy muy orgulloso de ti", "haz hecho un trabajo magnífico".
Elogiar sus esfuerzos: "Limpiaste muy bien la mesa", "te quedó muy bien ese cuadro".
Reconocer sus intentos de relacionarse con las demás personas: "Que bueno que le prestaste tus carritos a Juan". "Hoy me ayudaste mucho a cuidar a tu hermanito".
Crear un ambiente donde podamos expresar lo que sentimos, hablando de nuestros sentimientos abiertamente.
Darle pequeñas sorpresas como recaditos cariñosos, un dibujo, una tarjeta de felicitación, etc.
Compartir aficiones e intereses con el niño. Por ejemplo, hacer un deporte juntos, invitarlo a un concierto o simplemente sentarse con el niño a jugar un juego de mesa en familia.
Resaltar sus características especiales: "Eres muy bueno en trabajo manual", "cuando me ayudas en el jardín las flores se ponen bonitas".
Aceptar y respetar sus ideas, animándolo para que las lleve a cabo aunque sean diferentes a las nuestras.
Respetar la intimidad de su habitación y permitirle que lo decore como a él le gusta.
Permitirle que cumpla con sus responsabilidades a su manera, para que así descubra por sí mismo sus cualidades y habilidades.
Otros consejos para fomentar una buena autoestima:
Mostrarles aprecio y reconocimiento por las actividades en que sobresalen y apoyarlos en las que se sientan inseguros o poco aceptados.
Prestarle atención al niño cuando lo necesite. Se recomienda escucharlos y demostrarles que nos interesa lo que dicen, mirándolos a los ojos y en ocasiones repitiéndoles lo que entendimos para verificar qué quieren decir.
Demostrarles afecto con caricias, abrazos y frases estimulantes como "estoy muy orgulloso de ti", "haz hecho un trabajo magnífico".
Elogiar sus esfuerzos: "Limpiaste muy bien la mesa", "te quedó muy bien ese cuadro".
Reconocer sus intentos de relacionarse con las demás personas: "Que bueno que le prestaste tus carritos a Juan". "Hoy me ayudaste mucho a cuidar a tu hermanito".
Crear un ambiente donde podamos expresar lo que sentimos, hablando de nuestros sentimientos abiertamente.
Darle pequeñas sorpresas como recaditos cariñosos, un dibujo, una tarjeta de felicitación, etc.
Compartir aficiones e intereses con el niño. Por ejemplo, hacer un deporte juntos, invitarlo a un concierto o simplemente sentarse con el niño a jugar un juego de mesa en familia.
Resaltar sus características especiales: "Eres muy bueno en trabajo manual", "cuando me ayudas en el jardín las flores se ponen bonitas".
Aceptar y respetar sus ideas, animándolo para que las lleve a cabo aunque sean diferentes a las nuestras.
Respetar la intimidad de su habitación y permitirle que lo decore como a él le gusta.
Permitirle que cumpla con sus responsabilidades a su manera, para que así descubra por sí mismo sus cualidades y habilidades.


Fuente:

Univision.com

05/08/09



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martes, 4 de agosto de 2009

El respeto en la educación de los niños


Uno de los valores que más echan en falta los adultos en los niños de hoy es el respeto. ¿Por qué es un valor tan castigado? ¿cuál es la mejor forma de inculcarlo desde pequeños? En estas líneas trataré de dar mi visión sobre este tema y contestar a estas dos preguntas.
Antes de empezar, hay que aclarar que nada tiene que ver el respeto con el miedo.
Digo esto, porque mucho de lo que los adultos denominamos respeto, no es más que una variante del miedo.
Afortunadamente, quien busque miedo entre los niños de hoy, difícilmente podrá encontrarlo, gracias a la protección que la sociedad les proporciona.
Pero quien busca respeto, también rara vez lo encuentra, porque inculcar algo parecido al respeto sin hacer uso del miedo, es una tarea de primer nivel educativo.
¿ Y por qué es tan difícil? En mi opinión, y aquí radica la clave, es porque el respeto es algo que el niño debe respirar desde muy pequeño.
Y para ver cuánto de esto respiran los niños de hoy, debemos analizar su entorno buscando muestras de respeto.
Y aquí llega la sorpresa: puede que los padres y educadores se respeten entre ellos y a otros en mayor o menor medida, pero en lo que coincide la gran mayoría, es en que no respetan precisamente al niño.
Esto es especialmente cierto cuanto más pequeños son los niños: ¿cuantas veces hemos escuchado a nuestros hijos sin hacerles ningún caso, asintiendo mecánicamente a lo que dicen?, ¿o cuántas veces nos han preguntado algo que les preocupaba, por raro que fuera, y les hemos respondido con algún engaño o tontería por despacharlos rápido? ¿o cuántas veces les pedimos que se vistan o coman sin preocuparnos lo que tengan que decir? Pensemos cómo nos sentiríamos si nos tratáramos a nosotros mismos como tratamos a nuestros hijos cuando estamos sometidos a estrés o tenemos prisa.
Pues ellos se sienten igual, porque por ser más pequeños no son menos personas. Y desde pequeños, al sentirse ignorados y/o ninguneados, empiezan a incubar esos mismos comportamientos hacia los demás.
¿Y cómo podemos enseñar respeto? Pues la mejor forma que conozco es practicándolo con ellos mismos: atendiéndoles cuando hablan, aunque para ello haya que pedirles que esperen dos minutos hasta poder prestarles atención; o escuchando sus extrañas inquietudes, con las cosas que les importan, y haciéndoles preguntas sobre ellas para que vean que les atendemos; y respetando absolutamente a todo el mundo: cada vez que vean que por la calle, o conduciendo, o en cualquier sitio, sus padres faltan al respeto a alguien, el mensaje que reciben es claro: "hay algunos que no merecen respeto".
De ahí, a decidir ellos mismos quiénes son esos "algunos", sólo hay un paso.
Pongamos, pues, empeño en respetar a nuestros hijos. Ese respeto no sólo es un valor en sí mismo, sino una ayuda y una guía indispensable para gobernar toda nuestra relación con los hijos.
Cuando dudes cómo abordar cualquier situación con tus hijos, analiza las opciones con la lupa del respeto, y verás cómo desaparecen varias opciones, y las que te queden serán las mejores.


Fuente:

El Porvenir.com

04/08/09



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¿Para qué le enseñamos a nuestros hijos a ahorrar?



El mes de octubre, hasta el momento, ha sido bueno para mi hijo, por lo menos en el aspecto financiero.
Después de recibir su mesada de US$44 (US$1 a la semana por cada año de vida), así como un cheque por US$25 de regalo de cumpleaños de una de sus bisabuelas, recibió el saldo mensual de una de sus cuentas de ahorros. Registró un balance de US$1,090.22. Nada mal para un niño que acaba de cumplir 11 años.
Su plan es gastar el dinero que recibió por su cumpleaños, así como la parte de su mesada que tiene permitido gastar. Pero sabe que debe colocar una parte significativa de esa mesada en su cuenta de ahorros debido a que, tal como su madre y yo le hemos repetido hasta el cansancio "es dinero para el futuro".
¿Pero de qué futuro estamos hablando, exactamente?
La verdad es que aunque mi esposa Amy y yo hacemos que nuestro hijo ahorre parte de sus ingresos, no estoy muy seguro de para qué los está guardando. También sé que él no tiene ni idea.
Eso me lleva a preguntarme lo siguiente: si ninguno de nosotros sabe por qué está ahorrando, ¿vale la pena hacer el esfuerzo?
Los ahorros de los que hablo son a largo plazo, no el dinero que los niños guardan por unas semanas o meses para que puedan comprar un videojuego o un par de tenis de la última moda.
A menudo, los padres hacemos que nuestros hijos ahorren para una compra grande que aún no se ha definido, algo como un auto o para el primer pago de una casa. A veces no pensamos en nada, sólo sabemos que no se utilizará en mucho tiempo.
Sin embargo, para un niño esa escala de tiempo no tiene sentido. Para ellos, la próxima semana es una eternidad. Básicamente, ven cómo el dinero desaparece en el agujero negro de los ahorros del que nunca saldrá.
Recientemente recibí una carta sobre este tema de una lectora, que me dijo que pasaba apuros con sus dos hijos a la hora de ahorrar. Aunque le da una mesada a sus hijos, cuenta que "nunca los puse en un programa regular de ahorro debido a que nunca podemos acordar para qué deberían ahorrar. ¿Se supone que deben ahorrar para la universidad? ¿Deberían usar el dinero en compras grandes, como una consola Wii, o incluso un auto? Quiero que mis hijos aprendan el valor del dinero, pero si no ven lo que el dinero puede obtener en unos cuantos años de ahorro, perderán interés y por lo tanto la comprensión" de la necesidad de ahorrar, dice.
Los padres tenemos problemas con esto, en parte porque "ahorrar para el futuro" es un concepto nebuloso. Claro, hay razones concretas para guardar algún dinero a largo plazo: un auto nuevo, las vacaciones soñadas, la jubilación. Pero también hay muchas razones infundadas que se resumen en un "porque sí".
Amy y yo tenemos varias cuentas que no están destinadas a nada en particular, excepto nuestra propia noción de "seguridad financiera", pero ese no es un concepto que cale entre los jóvenes. Trate de decirle a su hijo de 8 años que una cuenta de ahorros con un buen balance le ayudará si pasa apuros financieros a los 16 ó 17 años. Luego fíjese en su cara de aburrimiento.
Amy y yo abrimos una cuenta de ahorros para nuestro hijo cuando tenía cinco años, en parte porque había alcanzado una edad en la que estaba familiarizado con el gasto pero en la que no sabía nada de ahorrar, lo cual se hacía electrónicamente. Él nunca puso pie en un banco con mamá y papá, excepto para retirar dinero de un cajero automático.
Abrir una cuenta le enseñaría que la otra cara del gasto es el ahorro, un mensaje que queríamos inculcar y uno que ha aprendido, a juzgar por sus estados de cuenta bancarios.
Pero, ¿ahora qué? Le pregunté a Amy por qué cree que nuestro hijo está ahorrando. Ella recurrió a las razones tradicionales: "Está ahorrando para la universidad, o un auto para cuando sea mayor", me respondió. Pero si le pregunto a mi hijo, me responde que no tiene idea de para qué está ahorrando ese dinero. Si fuera por él, lo gastaría inmediatamente.
¿Entonces, qué razón deberíamos darle? Cuanto más lo pienso, más vuelvo a concluir "porque sí".
No creo que los niños necesiten una razón específica para ahorrar y no creo que los padres tengan que devanarse los sesos para crear metas que sus hijos deban alcanzar.
Si desea que sus hijos ahorren para la universidad, bien, hágalo, pero no espere que ellos entiendan ese concepto hasta que sean adolescentes. Si quiere que los niños experimenten los placeres que permite el ahorrar, como comprar un objeto caro, perfecto, que así sea. Permita que sus hijos tomen un porcentaje de sus ganancias una vez al año para que se compren lo que les dé la gana.
Sin embargo, ahorrar en sí mismo es una meta, debido a que es una habilidad esencial en la vida. Tan sólo mire a su alrededor para que se dé cuenta que la incapacidad para ahorrar puede crear dolores de cabeza financieros para todos aquellos involucrados.
El único requisito del ahorro es que lo haga regularmente, debido a que nunca sabe cuándo va a necesitar el dinero. Esa me parece una buena razón para que un niño aprenda a ahorrar.AGVR

Los padres hacemos que nuestros hijos ahorren para una compra grande que aún no se ha definido, algo como un auto o para el primer pago de una casa. A veces no pensamos en nada, sólo sabemos que no se utilizará en mucho tiempo.

Fuente:

El Periódico de México


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Obesidad infantil: miedo a ser gordo de los niños


La sociedad en la que vivimos hoy día tiene parámetros de belleza tan absurdos como peligrosos. Día a día se nos hace ver que para tener aceptación social hay que ser delgado y atractivo, y el peso de esto no sólo recae en los hombros de los adultos sino también sobre los niños.
Si a esto le sumamos que los chicos son terriblemente crueles con aquéllos que consideran diferentes, es como si una bomba de tiempo estuviera presta a detonar en las pequeñas cabecitas de los más vulnerables.
Actualmente más de la mitad de los niños de entre 8 y 12 años temen estar gordos, no por cuidar su salud sino por miedo a ser objeto de burlas, vejaciones, discriminación, rechazo y agresiones por parte de sus pares.
Muchos de estos chicos no son obesos ni tienen sobre peso, pero aún así hacen dieta y ven como modelo a seguir una talla corporal muy por debajo a lo normal para su edad.
La baja autoestima que les provoca el no verse bien y el temor al rechazo de su entorno son alicientes para trastornos de la conducta alimentaria, que fomentan sus cimientos en edades tempranas y afloran con mayor magnitud cuando acontece la adolescencia, e inclusive mucho antes de ella.


Fuente:

NutricionPro

4/08/09



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lunes, 3 de agosto de 2009

Enseñe a sus hijos a navegar en Internet con seguridad


Internet no es un lugar peligroso para niños ni adolescentes, como pensábamos antes. Sin embargo, las amenazas reales persisten, y es necesario que los padres se eduquen y eduquen a sus hijos acerca de la seguridad y la privacidad en línea. El presente artículo elaborado por Symantec, compañía internacional especializada en materia de seguridad, presenta las principales consideraciones en materia de seguridad en Internet.

Existen seis áreas principales que deben ser de especial interés para los padres:El uso en general que sus hijos le dan al equipo y a Internet. Los sitios web inapropiados, como los de violencia, pornografía o los que promueven el odio racial. Los depravados en Internet, que pueden hacerse pasar por niños o adolescentes. El abuso en línea y el acoso cibernético La divulgación de información familiar confidencial o de números de identificación personal. La descarga o instalación de software malicioso. Cree una política para la familia.La política que elabore para el uso de Internet dependerá de la edad de sus hijos y del grado de responsabilidad individual que está dispuesto a conferirles. Lo principal es tener una política.Use controles para padres (consulte más adelante) para aplicar el nivel de seguridad que más le conviene. Pídale a su hijo que sugiera una cantidad de tiempo razonable para el uso diario del equipo. Llegue a un acuerdo y haga que su hijo asuma la responsabilidad. En caso de ser necesario, vuelva a negociar. Una vez más, lo principal es establecer unas normas acordadas y no suponer que nunca se excederá el límite. Ponga énfasis en la seguridad y la privacidad.Asegúrese de que los niños comprendan que hablar en Internet es lo mismo que hablar con extraños.Hable con sus hijos acerca de los peligros de divulgar información privada de la familia, sean números de cuentas bancarias o planes vacacionales. Asegúrese de que los niños comprendan que cualquier persona que “conozcan” en Internet puede no ser quien dice ser. Enséñeles a sus hijos a cuidarse de las ofertas gratuitas o tentaciones engañosas. Use los controles para padres. Instale, desde el principio, controles para padres, navegadores web y software de correo electrónico adecuados para niños.Permita que sus hijos decidan cuándo desean tener un acceso menos restringido y hable con ellos acerca de su decisión. Y recuerde, los controles no son infalibles.Los controles para padres están disponibles en diversos niveles.Muchos portales web, como Yahoo! y America Online, ofrecen portales adecuados para niños y adolescentes que bloquean las actividades y el contenido inapropiados. Es posible que el equipo o el router alámbrico o inalámbrico incluyan un programa que permite supervisar todos los sitios web visitados y la cantidad de tiempo que cada miembro de la familia pasa en Internet. Las soluciones de terceros, como los controles para padres de los paquetes adicionales gratuitos de Norton Internet Security y Norton 360, posibilitan un mayor control y una mayor flexibilidad.


Fuente:

Digital ABC

3/08/09



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