lunes, 10 de agosto de 2009

Cómo enseñar a los hijos el valor del dinero




El 84% de los niños de entre 3 y 12 años recibe dinero habitualmente:Cómo enseñar a los hijos el valor del dineroLo quieren todo; lo quieren ahora. Y la mayoría de los padres no se atreven a decir que no. Educarlos en manejar la plata es un depósito a plazo que les dará ganancias a futuro. Gabriela Bade
Nadie dice que sea fácil resistir la presión de un hijo cuando se propone tener algo. Ese juguete que le hace ojitos desde un estante en el supermercado. O la consola de juegos que tienen todos sus compañeros, menos él.
Si un padre quiere ayudar a su hijo a entenderse sanamente con el verbo tener, un "no" puede ser una herramienta muy útil.
"Los niños no son de cristal. No se quiebran a la primera, y no les hace mal frustrarse. Ellos tienen que aprender que hay cosas que pueden tener y otras que no", dice Marianela Denegri, doctora en psicología y académica de la Universidad de La Frontera.
Desde la UFRO, Denegri ha desarrollado un trabajo de más de 10 años para construir un centro de investigación en psicología económica y consumo. Y una de sus conclusiones al cabo de este tiempo es que las familias chilenas necesitan educarse en esa área.
Especialmente considerando datos como que el 84% recibe dinero de sus padres; que los más pequeños lo quieren todo y ahora y, que los que se acercan a la adolescencia son muy competitivos, como lo reflejan datos de un estudio del canal infantil Nickelodeon.
Ante este panorama, la propuesta de Denegri es educar. Con el ejemplo de los padres, pero también con prácticas más concretas, como enseñarles a administrar una mesada. Ésta no debe dárseles antes de los 8 años, y hay que partir con cantidades muy pequeñas de dinero. Por ejemplo, mil pesos a la semana.
Coherencia total
Clave para enseñar es la consistencia de los padres. "Si al niño se le acaba la plata antes de tiempo, por ningún motivo darle más. A la siguiente semana, ese niño sabrá que tendrá que administrarla de otra forma para que le alcance".
Y la coherencia debe ser a todo nivel. Porque si bien los padres creen que conversar en torno al dinero, la austeridad y el ahorro es suficiente, a veces sus conductas transmiten otra cosa. Denegri explica que se ha detectado que los niños también viven al crédito. "Ellos piden prestado a sus amigos en el colegio, y cuando reciben su mesada, pagan y se vuelven a endeudar, al igual como lo hacen los padres".
Otra manera de educar en administración es ver y comentar las noticias económicas. Y, muy importante, fomentar el ahorro. Especialmente el que los propios niños pueden hacer en sus alcancías. Claro que los padres tienen que estar atentos en lo que gastarán finalmente; es decir, que estén ahorrando efectivamente.
Por último, se debe estimular el emprendimiento. Para eso se les puede remunerar por hacer aquello por lo que la familia está dispuesta a pagar, como cortar el pasto o lavar el auto. "Pero con control de calidad, claro", dice Denegri.
Pero ojo: una mala idea es pagar por las notas del colegio. "Es un poco perverso; he visto niños que saben cuánta plata significa un seis o un siete, y hacen cuentas", termina la psicóloga.
Las difíciles contradicciones de la clase media
El mayor problema está en los hijos de familias de la clase media. "Ahí tenemos un discurso fracturado. Por una parte, los padres tienen un discurso valórico muy fuerte: dicen que es importante ahorrar, ser austero, pero en la práctica les compran a los niños todo lo que piden", dice Denegri.
La explicación es que en la actual clase media los padres vienen de infancias bastante más sacrificadas. "Crecieron en ambientes donde había cosas que ellos no podían tener, entonces quieren que a sus hijos no les pase lo mismo. Pero pagar ese nivel de vida significa mucho trabajo y tiempo fuera de la casa, y la compra es una manera simbólica de paliar esa ausencia", sigue la psicóloga.
Según una investigación de la UFRO, mientras la clase media tiende a criar niños "pollo", donde los padres están permanentemente suministrándoles todo, en las clases más altas los padres les dan una formación económica más eficiente y propician el emprendimiento, el ahorro y la autonomía.




Fuente:


El Mercurio


10/08/09






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Enseñe a sus hijos a resolver los problemas



“Mi hija tiene nueve años y he notado un cambio en su comportamiento en la escuela. Hace 6 meses entró a un nuevo colegio y aunque inicialmente la veía contenta y jugando con sus compañeritos, ahora me dice que no quiere ir, llora todas las mañanas, me dice que no quiere tener amigos y la he notado con una conducta desafiante con sus compañeritas”, comenta Maritza, una odontóloga de 33 años.
Matiza habló con las profesoras y les preguntó si algo andaba mal. “Me dicen que Mónica es tímida y que su desarrollo es la respuesta a mis preguntas. Me preocupa el que extraña sus antiguos compañeritos y aun los menciona”. No muy convencida con las explicaciones de las docentes, Maritza acudió a consulta con la psicóloga pediatra Catalina Flórez y le hizo algunas preguntas para encontrar la raíz del problema. “Le pregunté cuánto tiempo vio a la niña feliz en su nueva escuela, si ha hablado con ella o si algo malo le esta pasando en escuela”. La respuesta de Maritza, después de consultar con su hija, fue clara: “mi hija me contó de una nena que le quito los útiles y su escritorio. He observado los problemas entre ella y su compañerita en el salón de clases y su reacción es llorar. He notado que en ocasiones otras niñas la llaman para jugar y ella las ignora”. Las docentes insistieron en que es parte de desarrollo de Mónica que aprenda a manejar estas situaciones.Pero ni para Maritza ni para su hija Mónica es fácil. Aprender a reaccionar frente a los problemas o los inconvenientes es un tema complicado en el caso de los niños. Aunque pareciera que a esa edad no tiene mayores problemas, en su mundo infantil y a medida que van creciendo, sus problemas son cada vez más importantes para ellos y aprender a solucionarlos es la base para un desarrollo interpersonal y de su autoestima. La relación con sus primos, el cambio de casa o de colegio y las peleas con sus amigos son el centro de su vida y es importante que aprendan a manejar las situaciones que le son adversas. “Este nuevo ambiente de cambio de escuela es parte del aprendizaje y el desarrollo. Los niños necesitan tiempo para que se acostumbren a su nuevo ambiente y es natural que extrañen a sus amiguitos o maestros del pasado”, explica la psicóloga pediatra. En la adultez aún se aprende a manejar ciertos problemas de la vida y (como los niños) a veces no reaccionamos apropiadamente. “Le sugiero a los niños que cuando un compañero les hace algo que no les guste, tienen que decirles: ¡no! ¡Para! No me gusta que me hayas quitado el juguete. Yo lo estaba usando. Porque alguien le quitó un juguete hoy, no significa que los demás niños también le van a quitar sus juguetes”, puntualiza la especialista.LA VOZ DEL EXPERTOElisa Urbano / Psicóloga, sexóloga y Terapeuta“La formación de capacidades emocionales y sociales en los niños algunos la denominan como una revolución en la psicología infantil.Las capacidades emocionales y sociales las podemos enseñar a los niños para que sean capaces de manejar el estrés emocional de los tiempos modernos, con esta vida agitada y apresurada que ha vuelto a los niños propensos a la irritabilidad y la ira. Nosotros podemos enseñarles a reconocer y controlar esos sentimientos.En los aspectos sociales también podemos enseñarles a hacer y a conservar amistades íntimas, a superar nuevas situaciones que le angustian como el divorcio de los padres, muerte de familiares, cambios de colegio, barrio y amigos, etc., así como superar los problemas propios del crecimiento”.LA VOZ DEL EXPERTOVerónica G. Rodríguez / Psicóloga“La personalidad se desarrolla a raíz del proceso de socialización, en la que el niño asimila las actitudes, valores y costumbres de la sociedad. Y serán los padres los encargados principalmente de contribuir en esta labor, a través de su amor y cuidados, de la figura de identificación que son para los niños (son agentes activos de socialización). Es decir, la vida familiar será la primera escuela de aprendizaje emocional.Por otro lado, también van a influir en el mayor número de experiencias del niño, repercutiendo éstas en el desarrollo de su personalidad. De esta forma, al controlar la mayor parte de las experiencias de los niños, los padres contribuyen al desarrollo de la cognición social”.¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional en los niños?El recién nacido siente malestar o sosiego. Llora o ríe. Su mundo es de necesidades, afectos y acciones, el primer trato con la realidad es afectivo. Hacia el primer año, la seguridad del afecto de la madre es lo que permite al niño apartarse, explorar, dominar los miedos y los problemas, una correcta educación proporciona la seguridad y el apoyo afectivo necesarios para sus nuevos encuentros. Hacia los dos años entran en su mundo las miradas ajenas, disfrutan al ser mirados con cariño. Hacia los 7- 8 años nos convertimos en actores y jueces: reflexión y libertad. Y aparecen el orgullo y la vergüenza aunque no haya público. Hacia los 10 años pueden integrar sentimientos opuestos. Empieza a darse cuenta de que los sentimientos deben controlarse. La adolescencia es una etapa decisiva en la historia de toda persona. Los sentimientos fluyen con fuerza y variabilidad extraordinarias, es la edad de los grandes ánimos y desánimos, muchos experimentan la rebeldía de no poder controlar sus sentimientos ni comprender su complejidad. LISTA¿Qué enseñarles? 1 Conocer sus intereses. 2 Analizar sus reacciones ante las diversas situaciones. 3 Ser perseverantes. 4 Los contratiempos son desafíos. 5 El mundo no les pertenece. 6 Soluciones alternativas para lidiar contra los obstáculos.

Fuente:

Vanguardia.com

10/08/09



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viernes, 7 de agosto de 2009

La televisión: la invitada permanente


El 24 de julio se publicó en ABC que el consumo de televisión firma su record esta temporada con 235 minutos. Esta noticia me recordó unas notas que tenía sobre el consumo de TV que me gustaría compartir con los lectores.
La televisión es una invitada permanente en las casas de todos. Los padres y madres pueden hacer de ella un elemento positivo para la educación de sus hijos, basta con que analicen bien qué ven y qué no deben ver los hijos. Todos sabemos que la educación es un arte, es hacer de cada hijo, hombres y mujeres con personalidad propia, capacidad crítica y con una voluntad bien formada, para que sean capaces de alcanzar su propia felicidad y la de todos. ¿Qué influencia tiene la televisión en esa labor?
La televisión es, sin duda, el electrodoméstico más importante y poderoso que existe en nuestros hogares, nadie escapa a su influencia. Con la vida de estrés que llevamos, muchos padres delegan en ella parte de la educación de sus hijos, es entonces cuando se le apoda a la televisión la niñera electrónica.
La televisión es una auténtica droga audiovisual, que puede llegar a crear adicción, y si no nos lo creemos, preguntémonos: ¿dónde está colocada en casa?, ¿en el dormitorio, en la salita, en el comedor, o en todos lados? El sitio ideal de la televisión es la «sala de estar» porque facilita que toda la familia pueda estar reunida, y que los niños se aficionen a los programas que ven sus padres. Obviamente aquí el ejemplo es la base de una buena educación. Sin embargo la televisión no puede sustituir nunca el diálogo familiar. Es necesario reconocer que a veces somos cobardes en afrontar el diálogo con nuestros hijos. Para mejorarlo se pueden hacer otros planes como organizar excursiones, comidas familiares, fomento de la tertulia familiar tras la comida, tener charlas personales con los hijos, la lectura, leerle cuentos, contarle historias, etc...
La adicción a la televisión incrementa el aislamiento y la agresividad; y así podemos ver a menudo niños y adolescentes enfrascados en la televisión sin ganas de conversar, aburridos, aislados, sin participar en la vida familiar o en los juegos con los amigos, y sin apenas creatividad. No hace mucho leí una encuesta sobre la televisión que me impresionó, pues se hizo con niños de cuatro a seis años a los que se les preguntaba: ¿a quién quieres más a la televisión o a papá?. El 44 % prefirió la televisión, y la razón fue que «siempre está dispuesta cuando yo quiero, mientras que mis padres están siempre ocupados». Creo que es para que reflexionemos y tomemos la suficiente nota. El profesor norteamericano Lihkleter estableció que los niños pasaban de cuatro a seis horas diarias ante la televisión, mientras su tiempo de conversación con sus padres apenas era de 30 minutos semanales. En España algunos estudios la cifran en tres horas diarias de media en periodo escolar, a las que hay que sumar el periodo de vacaciones.
Las encuestas dicen que a los 16 años un joven ha visto en la televisión unos 18.000 asesinatos, 1.000 suicidios, 1.500 torturas, 2.000 secuestros, etc.; y que un adulto de 65 años había pasado nueve años de su vida ante la televisión. También dicen que a los 16 años una chica o un chico han dedicado 46.620 horas a dormir, 22.464 horas a ver la televisión y 13.440 horas al colegio y estudios. En este contexto es necesario evitar desequilibrios, que el tiempo de televisión no sea superior al de estudio, que el descanso no sea apatía sino un cambio de actividad, que fomente las virtudes humanas, y que estudiar y ayudar en casa también generan virtudes.
La revista «Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine» publicaba que los niños que tenían un televisor en su habitación presentaban un peor rendimiento en matemáticas, en lenguaje y en los test de lectura. Sin embargo los que tenían un ordenador presentaron mejores notas en esas materias. Una posible explicación pudiera ser que duermen menos, mientras que los que tiene ordenador pueden acceder a través de Internet a información académica, siempre que no se dediquen al juego.
La Universidad de Otago en Nueva Zelanda, tras evaluar a 1.000 niños desde los 3 años hasta los 26, observó que los que más tiempo pasaron frente a la televisión lograron peores resultados académicos en su vida adulta. A pesar de ello, otros estudiosos de la Universidad de Pennsylvania (EEUU), establecen que programas con contenidos educativos tienen un efecto positivo en los niños, y por ello se recomiendan a los padres que incorporen programas televisivos bien producidos con contenidos educativos apropiados a la edad de los niños.
Y es que hay que tener en cuenta que el niño no sólo ve la televisión, sino que pone en práctica lo que ve, un ejemplo fue la noticia de que un niño se vistió de Superman y se tiró por una ventana, o el niño que tiró una televisión por la ventana después de ver un anuncio. Los niños copian lo que ven a sus héroes en la televisión, por eso hay que saber quienes son sus héroes y los templos que les infunden. La televisión suele agudizar las relaciones entre padres e hijos. Entran en sus mentes informaciones de todo tipo, en un contexto en el que el adolescente tiene como características el mutismo, la crítica, la contestación, encierro en su «yo», exceso de televisión. Deben recibir orientaciones claras y precisas sobre valores y moral, necesarias para su deambular por la sociedad y la familia. Desgraciadamente estas orientaciones no las dan la mayoría de los programas de televisión.
Todos estos datos nos cuentan lo importante que es ver y exigir una televisión de calidad. No dejemos que ella sea la niñera de nuestros hijos, y preocupémonos de saber qué es lo ven, de sacar tiempo para estar con ellos y procurar que así sus vidas personales, familiares y sociales estén llenas de valores, principios y moral.


Fuente:

ABC de Sevilla.es

07/08/09



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Relacionan buen desempeño escolar de hijos con educación de padres


Chicago, 6 Ago (Notimex).- El nivel de educación de los padres determina los buenos resultados escolares que alcancen sus hijos, en mayor medida que el ingreso familiar, el estatus marital y otros factores, asegura un estudio de la Universidad de Michigan.
La investigación, que se publicó en la edición especial de la revista Merrill-Palmer Quarterly, financiada por la Fundación Nacional de Ciencia, cita que la educación de los padres, anterior o en desarrollo, y que va más allá de la escuela secundaria se vincula con la destreza de lenguaje en los niños, entre otras habilidades.
El estudio, a cargo de la sicóloga Pamela Davis Kean, del Instituto de Investigación Social de la UM, examinó los efectos a largo plazo de la educación de padres y madres sobre el éxito de los niños y las niñas en la escuela y el trabajo, desde que estos tenían ocho años de edad y hasta que alcanzaron los 48.
Entre los resultados más sobresalientes está el que el nivel de la destreza de lenguaje y de la preparación para la escuela de los pequeños de tres años de edad está relacionada con la instrucción escolar de las madres.
"En cada uno de los casos hemos encontrado que un incremento en la educación de los padres tiene un impacto positivo en el éxito escolar de los niños. Y este impacto es particularmente fuerte cuando se parte de un nivel de educación secundaria o más bajo", expresó Davis.
Los resultados del análisis aseguran que es más importante que las madres y padres tengan una buena educación que un empleo bien pagado, "aunque por supuesto, cuanta más educación se tenga, más probable es que se encuentre un buen empleo, de modo que una mejoría en la educación a menudo lleva a un incremento del ingreso", agregó.
Este efecto, según la investigación, es más que la simple provisión de un modelo que los niños quieran imitar: "Porque más educación puede significar mayor disposición a leerle a sus hijos, o que los padres que van a la escuela necesiten organizarse mejor para cumplir todas las tareas, creando un ambiente hogareño más estructurado y predecible".
La sicóloga expuso que la creación de un ambiente más estructurado para los hijos, en lugar de ofrecerles mucho tiempo libre, ha sido muy criticado, sin embargo destaca que con la mayoría de los niños en Estados Unidos se ha exagerado el valor del tiempo libre.
"Es esa noción idealista y nostálgica de que el tiempo libre da a los niños la oportunidad de salir a jugar y experimentar la naturaleza, pero en la realidad, es más probable que cuando ambos padres están empleados fuera de casa, el tiempo libre significa para la mayoría de los chicos sentarse frente al televisor, jugar con videos y, en general, estar aburridos sin estímulos".
Consideró que lo valioso es que los niños estén involucrados en actividades supervisadas por adultos, ya que lo contrario genera un aumento en las lesiones. Y el tiempo sin actividad escolar durante el verano tiene influencias negativas sobre el logro escolar en otoño.
La investigadora recomienda a los padres y madres volver a la escuela sin preocuparse de los efectos que podría tener el establecer actividades más supervisadas para sus hijos.


Fuente:

SDP

07/08/09



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Los hijos ante el televisor


No es malo pasar horas delante del televisor; lo malo es lo que esta realidad tiene de pasividad social, de no saber buscar otras formas para llenar el tiempo de ocio. Es la demostración empírica de que algo falla. Parece que la lectura, la conversación, la tertulia familiar, la reunión de amigos o el estudio, son cosas de otro mundo.En cambio, esta cuestión adquiere cierta gravedad cuando son los niños los que pasan muchas horas ante los televisores; hasta una tercera parte de las horas en que están despiertos, e incluso fuera de los horarios infantiles. El Código de Autorregulación de contenidos en horario infantil, rubricado por las cadenas televisivas y el Gobierno, ha sido infringido por todas las televisoras. A su vez, los adolescentes que avispan la televisión tres horas cada día alcanzarán un mayor riesgo en su educación durante la juventud y en el arranque de su existencia adulta, según una investigación efectuada por la Universidad de Columbia y el Instituto Psiquiátrico de Nueva York.La Confederación de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios alerta de que la programación infantil, que ofrecen las distintas cadenas televisivas, está plagada de violencia y actitudes sexistas.Por todo lo expuesto, la publicidad dirigida a los niños es una comunicación que se debe cuidar hasta el último detalle. El público infantil es un segmento numeroso de la audiencia y por su condición de niño indefenso ante los mensajes, es oportuno exigir que la publicidad infantil esté cuidada. La publicidad dirigida al niño no debe engañar ni manipular, debe ser muy clara en sus mensajes, ya que la audiencia infantil, con su enorme conocimiento del mundo que les rodea, pueden confundir lo real con los mensajes imaginarios que perciben.Aquellos polvos trajeron estos lodos. No caben inhibiciones mientras no se ponga coto a la acción deformadora del primer medio hipnótico de comunicación de masas, mientras la gran ventana lívida suplante a los padres.“Las desventuras de la niñez repercuten sobre toda su vida y dejan una fuente inagotable de melancolía en su corazón” afirma P. Brulat. Madrid, España


Fuente:

Diario de Yucatán

07/08/09



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jueves, 6 de agosto de 2009

A prepararse para la nueva rutina escolar



El inicio del próximo curso escolar la próxima semana está cada vez más cerca. Con ello crece la emoción de chicos y adolescentes por estrenar uniformes, mochilas y otros materiales escolares.
Del mismo modo, crece la incertidumbre ante la idea de ir por primera vez a un plantel escolar, por cumplir con las exigencias académicas del nuevo semestre o aprender a socializar con compañeros de clase desconocidos. A esto se añade la inquietud por evitar contagiarse con el virus AH1N1.
Pero más allá de este panorama, la finalidad es la misma para muchos: conseguir un año lleno de esfuerzos premiados. Y aunque no hay una fórmula perfecta para lograrlo, sí existen recomendaciones para minimizar muchas preocupaciones de algunos jovencitos en cuanto al inicio de clases.
Al ponderar sobre esta misión, la psicóloga escolar Lisette Morales resalta que "los padres deben recordar que ellos son los primeros motivadores para sus hijos". Deben evitar depositar este papel en el maestro, "como se tiende a pensar". Por el contrario, este profesional "es más bien un ente para guiar el proceso de aprendizaje". Por esta razón, "el papá y la mamá deben sembrar en los hijos motivación, positivismo e interés", y planificar actividades extracurriculares que sirvan de complemento a sus diferentes asignaturas, como ir a un museo, lugares de interés histórico, destinos geográficos referidos en clases, y otros.
Para conocer más sobre cómo lograr un regreso a clases exitoso, a continuación, tanto la psicóloga escolar como la fisiatra Carmen López mencionan más sugerencias.
Cómo ayudarlo:
Motívalo con anticipación. Si el niño irá a la escuela por primera vez, lo ideal es que el año previo al inicio de clases trabajes en dinámicas que lo entusiasmen a dar este cambio. No obstante, si sólo estás a días para que tu hijo dé este paso, igual háblale sobre beneficios que ganará como estudiante, como tener nuevos amigos y aprender canciones, por ejemplo.
2. Establece un horario. Es tiempo de que hagas ajustes en la rutina de tus hijos para levantarse y acostarse. Esto ayudará a facilitar el proceso de transición para cumplir con el horario del curso escolar. No esperes a la noche anterior al inicio de clases para obligar a tu hijo a dormir a una hora determinada.
3. Limita sus pasatiempos. Es momento de empezar a controlar ciertas actividades de entretenimiento diarias, como la de los videojuegos, ver televisión, utilizar la computadora o correr bicicleta, por ejemplo. "Todo esto contribuye a que el niño esté sobreestimulado y le va a dificultar conciliar el sueño", advierte la psicóloga escolar.
4. Programa la rutina de alimentación. Recuerda que hay unos horarios establecidos para merendar y almorzar en la escuela. Por lo tanto, comienza a hacer cambios en cuanto a la hora de darles de comer en la casa. Si no detienes esta conducta, es probable que "tengas un estudiante que bosteza o que se sienta aletargado porque tiene hambre" .
5. Compra sus meriendas a tiempo. Esto te facilitará el proceso de preparar su lonchera. En conjunto con sus demandas nutricionales, asegúrate de saber los alimentos que le agradan. Discute con él cada noche lo que desea para que a la mañana siguiente no surjan contratiempos por diferencias en cuanto a qué merendar.
6. Déjalo independizarse. Tomando en consideración la edad de tu hijo, reflexiona si ya es momento de comenzar a trabajar en cierto grado de su independencia, como el que despierte por su propia cuenta. Establece con él sus nuevas responsabilidades.
7. Revisa el inventario de uniformes y materiales. Corrobora con tu hijo la lista. ¿Qué queda pendiente? ¿Cuál es el plan para adquirir aquello que falta? De este modo, además de generar entusiasmo en el menor, también fomentarás cierto grado de responsabilidad al respecto.
8. Acuerda un plan de seguridad. Planifica el lugar donde debe esperarte para ir a buscarlo al salir de clases. También, define una red de apoyo con personas que te ayuden en esta gestión. En el caso de los muy pequeños, coloca en su mochila -o anótalo en una libreta- los números telefónicos de emergencia, y recuérdale constantemente dónde encontrarlos.
9. Designa un espacio para los materiales escolares. Separa un lugar en casa donde tus hijos pueden encontrar los efectos de escuela según los vayan requiriendo a lo largo del semestre. También, procura que sea una especie de minibiblioteca con material educativo que pueda ser de ayuda en las asignaturas.
10. Resáltale tu confianza. Muchos menores experimentan ansiedad por la presión de las expectativas académicas de sus padres y/o maestros, y más si hay asignaturas en las que han demostrado dificultad. Fuera de recriminarles por ello, procura hablarles sobre lo que esperas de su desempeño sin hacerles sentir que tienen una carga pesada al respecto.


Fuente:

Primera Hora.com

06/08/09



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Consejos para ahorrar dinero en los útiles escolares


Comienzan las clases escolares, y junto con ello los innumerables gastos que tendrá que realizar para que sus hijos se presenten listos para aprenderEl poder llenar una mochila de cada hijo con útiles necesario puede ser más difícil y costoso de lo que se imaginaba. Sin mencionar los gastos de los uniformes escolares que acarrean aún más gastos al bolsillo.
La clave entonces, será encontrar la manera de poder ahorrar sin privar a los niños de los materiales necesarios para comenzar el ciclo escolar.
En muchos de los materiales como papel, marcadores, goma de borrar, lápices, ect. el comprar en grandes cantidades puede ser más económico en vez de adquirirlos individualmente.
Durante el primer día de clases, los maestros proveen una lista de materiales que los estudiantes necesitaran durante el transcurso del año. Primero, revise en su casa para ver que útiles ya tiene y después haga una lista de lo que hace falta.
Defina un prosupuesto para mantener sus gastos bajo control y compre solamente lo necesario.
Aproveche las ofertas que encuentre. Los útiles escolares usualmente suben de precio durante el año escolar.
No deje sus compras para el último momento. Muchas de las tiendas comienzan a ofrecer excelentes ofertas por lo menos tres semanas antes de comenzar las clases.
Haga rendir su dinero, compre en tiendas de descuento, mayoreo, y liquidación
Muchos de los materiales pueden ser proveídos por diferentes compañías y los precios pueden variar pero la calidad puede ser similar. Compare precios y características de materiales.
Antes de entrar a la tienda, advierta a sus hijos que solo compraran lo que necesite, ya que muchos niños se emocionan al entrar a las tiendas y querrán que les compre todo lo nuevo y materiales llamativos con precios mucho mas altos.
Al comprar materiales por mayoreo, aguarde en un lugar seguro los materiales que no se estarán utilizando en ese momento
Los expertos de finanzas comentan que muchos de los materiales que sus hijos utilizaron el año anterior pueden estar en buenas condiciones para volver a ser utilizados.
Lápices, gomas de borrar, lápices de colores, mochilas, entre otros, son materiales que pueden reciclarse al estar en buena condición.


Fuente:

El Mañana

06/08/09



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