
lunes, 5 de octubre de 2009
Paternidad responsable, vital para la crianza de los hijos

¡Mejora tu autoestima!

La autoestima también es importante para elegir correctamente una carrera.
Muchas jóvenes tienen una imagen distorsionada de sí mismas, lo cual les provoca una baja autoestima. Esto no les permite desarrollar todo su potencial.
Tener una buena autoestima es importante en diferentes etapas de la vida del universitario, por ejemplo, para conseguir un buen empleo.
"La autoestima influye 100 por ciento cuando se está buscando trabajo porque es lo que se proyecta en la entrevista", dice Estela Durán Mena, directora del Centro de Psicoterapia Breve e Hipnosis en la Ciudad de México.
"Si no reconoces tus talentos y tu áreas fuertes, difícilmente podrás 'venderte' bien".
La autoestima también es importante para elegir correctamente una carrera, pues muchas veces esa decisión se toma con base en lo que los otras personas quieren.
"Quien elige una carrera que no le llena lo hace porque su autoestima no está muy bien y no es capaz de sostenerse en lo que realmente quiere", afirma Fernando Azcárate Varela, director del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana.
Por su parte, Jannina Pilatowsky, académica de la Escuela de Medicina de la Universidad Panamericana, considera que la seguridad en sí mismo también es importante para ser un estudiante exitoso.
"Facilita la participación y solución de dudas, porque, por ejemplo, 'no me va a dar temor preguntar porque no entendí o porque se burlen de mí'".
En el mundo laboral
Muchas personas se generan un autoboicot, casi siempre de manera inconsciente, cuando creen que no son valiosas y piensan que cualquier puesto es demasiado para ellos.
"Generalmente viene de algo generado tiempo atrás: pueden ser mensajes de cuando eran niños y les dejan ideas como que no pueden ser exitosos", indica Durán Mena.
"O quizá piensan 'es que vengo de la familia fulana y somos fracasados, y si yo soy exitoso, ya no pertenezco a ella'".
Incluso, añade, cuando una persona con baja autoestima está elaborando su currículum, le cuesta trabajo resaltar sus cualidades, como habilidades o características de personalidad.
Pero lo importante es que estas personas reconozcan su problemática y la trabajen psicológicamente.
"Muchos evaden su responsabilidad y se consideran víctimas de la crisis, del País o de los entrevistadores", apunta Durán Mena.
"Sin embargo, deben aprender a reconocer sus talentos y no sentirse mal, porque a veces nos enseñan de niños que está mal hablar bien de uno mismo".
Si las personas mejoran su actitud, podrán tener éxito en ámbitos como el laboral, señala, pues quien se ve seguro desde que entra a una entrevista de trabajo impacta al empleador y hacer que deje de lado el currículum.
Elección de carrera
Quien tiene una buena autoestima elige mejor su carrera, porque sabe lo que realmente quiere, afirma Azcárate Varela.
"Comúnmente, al elegir la carrera nos dejamos llevar por cuestiones como si habrá trabajo, si se ganará bien o si se tendrá contentos a los padres por seguir la tradición familiar", sostiene.
"Sin embargo, la realidad es que será exitoso aquél a quien le guste lo que hace y lo haga por pasión".
Además, es muy probable que alguien con baja autoestima, y que además se dio cuenta de que se equivocó de carrera, tenga sentimientos de culpa.
"Si ya va a media carrera y descubre que no es lo que quiere, es mejor que se cambie y, más que trabajar en cómo decírselo a la familia, debe trabajar para decírselo a si mismo", sugiere el académico.
Así, la persona se podrá responsabilizar con lo que quiere hacer el resto de su vida.
Para hacer una buena elección de carrera, aconseja acudir al departamento de orientación vocacional de las universidades o de la preparatoria.
En la universidad
Una autoestima alta nos ayuda a tener una buena comunicación con los compañeros y profesores y, a la vez, una buena relación en el ambiente escolar, afirma Pilatowsky.
"También nos ayuda a superar obstáculos, viéndolos como retos y no como fracasos; por ejemplo, que se les haga difícil una materia".
Por el contrario, las personas con autoestima baja suelen ser pesimistas, se dejan manipular por los demás y no hacen valer su forma de pensar por miedo a la opinión externa.
La psicoterapeuta apunta que alguien con buena autoestima no se preocupa por el pasado ni por el futuro, sino por su presente y, por lo tanto, tiene más probabilidades de ser exitoso.
Atrévete a cambiar
La autoestima se empieza a formar en la niñez, pero se puede mejorar de adulto mediante diversas técnicas.
"Escribe en una columna todas tus cualidades y, en otra, tus defectos", recomienda Jannina Pilatowsky, psicóloga de la Universidad Panamericana.
"Reescribe tus cualidades en otro lado y procura leerlas, al menos, una vez al día".
La especialista sugiere ir agregando cualidades conforme se vayan trabajando las debilidades.
Esto ayuda a pensar en sí mismo en términos positivos, a no recriminarse y a no ser pesimista.
Hay que evitar compararse con otras personas y recordar que cada individuo es único e irrepetible.
Tener una buena autoestima es importante en diferentes etapas de la vida del universitario, por ejemplo, para conseguir un buen empleo.
"La autoestima influye 100 por ciento cuando se está buscando trabajo porque es lo que se proyecta en la entrevista", dice Estela Durán Mena, directora del Centro de Psicoterapia Breve e Hipnosis en la Ciudad de México.
"Si no reconoces tus talentos y tu áreas fuertes, difícilmente podrás 'venderte' bien".
La autoestima también es importante para elegir correctamente una carrera, pues muchas veces esa decisión se toma con base en lo que los otras personas quieren.
"Quien elige una carrera que no le llena lo hace porque su autoestima no está muy bien y no es capaz de sostenerse en lo que realmente quiere", afirma Fernando Azcárate Varela, director del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana.
Por su parte, Jannina Pilatowsky, académica de la Escuela de Medicina de la Universidad Panamericana, considera que la seguridad en sí mismo también es importante para ser un estudiante exitoso.
"Facilita la participación y solución de dudas, porque, por ejemplo, 'no me va a dar temor preguntar porque no entendí o porque se burlen de mí'".
En el mundo laboral
Muchas personas se generan un autoboicot, casi siempre de manera inconsciente, cuando creen que no son valiosas y piensan que cualquier puesto es demasiado para ellos.
"Generalmente viene de algo generado tiempo atrás: pueden ser mensajes de cuando eran niños y les dejan ideas como que no pueden ser exitosos", indica Durán Mena.
"O quizá piensan 'es que vengo de la familia fulana y somos fracasados, y si yo soy exitoso, ya no pertenezco a ella'".
Incluso, añade, cuando una persona con baja autoestima está elaborando su currículum, le cuesta trabajo resaltar sus cualidades, como habilidades o características de personalidad.
Pero lo importante es que estas personas reconozcan su problemática y la trabajen psicológicamente.
"Muchos evaden su responsabilidad y se consideran víctimas de la crisis, del País o de los entrevistadores", apunta Durán Mena.
"Sin embargo, deben aprender a reconocer sus talentos y no sentirse mal, porque a veces nos enseñan de niños que está mal hablar bien de uno mismo".
Si las personas mejoran su actitud, podrán tener éxito en ámbitos como el laboral, señala, pues quien se ve seguro desde que entra a una entrevista de trabajo impacta al empleador y hacer que deje de lado el currículum.
Elección de carrera
Quien tiene una buena autoestima elige mejor su carrera, porque sabe lo que realmente quiere, afirma Azcárate Varela.
"Comúnmente, al elegir la carrera nos dejamos llevar por cuestiones como si habrá trabajo, si se ganará bien o si se tendrá contentos a los padres por seguir la tradición familiar", sostiene.
"Sin embargo, la realidad es que será exitoso aquél a quien le guste lo que hace y lo haga por pasión".
Además, es muy probable que alguien con baja autoestima, y que además se dio cuenta de que se equivocó de carrera, tenga sentimientos de culpa.
"Si ya va a media carrera y descubre que no es lo que quiere, es mejor que se cambie y, más que trabajar en cómo decírselo a la familia, debe trabajar para decírselo a si mismo", sugiere el académico.
Así, la persona se podrá responsabilizar con lo que quiere hacer el resto de su vida.
Para hacer una buena elección de carrera, aconseja acudir al departamento de orientación vocacional de las universidades o de la preparatoria.
En la universidad
Una autoestima alta nos ayuda a tener una buena comunicación con los compañeros y profesores y, a la vez, una buena relación en el ambiente escolar, afirma Pilatowsky.
"También nos ayuda a superar obstáculos, viéndolos como retos y no como fracasos; por ejemplo, que se les haga difícil una materia".
Por el contrario, las personas con autoestima baja suelen ser pesimistas, se dejan manipular por los demás y no hacen valer su forma de pensar por miedo a la opinión externa.
La psicoterapeuta apunta que alguien con buena autoestima no se preocupa por el pasado ni por el futuro, sino por su presente y, por lo tanto, tiene más probabilidades de ser exitoso.
La autoestima se empieza a formar en la niñez, pero se puede mejorar de adulto mediante diversas técnicas.
"Escribe en una columna todas tus cualidades y, en otra, tus defectos", recomienda Jannina Pilatowsky, psicóloga de la Universidad Panamericana.
"Reescribe tus cualidades en otro lado y procura leerlas, al menos, una vez al día".
La especialista sugiere ir agregando cualidades conforme se vayan trabajando las debilidades.
Esto ayuda a pensar en sí mismo en términos positivos, a no recriminarse y a no ser pesimista.
Hay que evitar compararse con otras personas y recordar que cada individuo es único e irrepetible.
Fuente:
La Opinión
05/10/09
http://www.impre.com/laopinion/vida-estilo/2009/10/5/mejora-tu-autoestima-152449-1.html
No olvides visitar
http://www.happylittleseeds.com.mx/
viernes, 2 de octubre de 2009
10 truquitos de mamá para que el niño coma

Compra vasos y platos de colores que le gusten a tu hijo y ofrécele, de mañana, un jugo de fruta con rebanadas de cambur, ciruelas, manzanas, peras o fresas dentro. Puede tomar el jugo y las frutas aparte. Deja que él decida cómo le gusta. 3) Si prefiere un cereal para el desayuno, combínalo con alguna de estas frutas.
Le encantará. Este plato aportará a su organismo diariamente una cantidad alta de fibra, vitaminas y minerales. 4) En vez de chucherías, mete en el bulto del pequeño para la merienda una manzana, naranja, cambur, una bolsa de uvas pasas u orejitas secas de duraznos.
5) Las frutas y vegetales siempre deben estar al alcance de los niños en el mesón de la cocina o en primer plano en la nevera. Si siempre los está viendo, no será extraño que los elija para darse un bocado a media mañana o en la tarde después de clases. 6) Las carnes pueden ir acompañadas de frutas como el lomo de cerdo con puré de manzana –ciruela o pera–, pechuga de pavo con piña, pavo, pato o pollo a la naranja. Usa pequeñas cantidades de hortalizas –picadas o ralladas– para preparar la carne picada o los guisos de pollo o pescado. 7) Los purés de verduras son excelentes para espesar sopas y añadir sabor. 8) Aprende a preparar postres dulces con hortalizas –tarta de zanahoria, bocaditos dulces de calabaza–, o con frutas como tarta de manzana, yogur o helado de kiwi o fresas. 9) En una tienda especializada en herramientas de cocina, compra utensilios que te permitan dar formas a los alimentos. Cortarlos en formas curiosas los hace más apetecibles. 10) Una vez a la semana la familia dará una fiesta de comida en colores. Elige el verde, morado, rojo o blanco y sirve sólo alimentos de ese color. Por ejemplo el día “rojo” elige un menú compuesto de jugo de fresas, crema de frijoles, carne magra de res con rodajas de tomate y pimentones rojos rellenos de vegetales. Para que la mesa se vea linda, compra servilletas del mismo color de los alimentos.
Hijos: ¿cómo hablarles de sexo?

Hablar de sexo con los hijos puede ser una experiencia incómoda y difícil para el adulto. De hecho, en ocasiones resulta complicado dar una explicación sobre ciertos temas, pero es parte del ejercicio de la paternidad. Y es natural que los padres se sientan cohibidos, pues la mayoría de los adultos de hoy, cuando niños, nunca escucharon a sus progenitores hablarles de sexo. De ahí la inseguridad y la impresión de que se hace algo que escapa a lo acostumbrado.
Muchos padres tienen la idea errónea de que hablar de sexo con sus hijos puede despertar su curiosidad y dar pie a que los jóvenes tengan una experiencia prematura, y que traer a la plática temas como el sexo oral podría influir en la curiosidad de sus hijos.
Sin embargo, son muchos los estudios y experiencias que demuestran que la plática honesta entre padres e hijos contribuye a retrasar el inicio de la actividad sexual, evita las conductas de riesgo y promueve una socialización sexual más sana entre los jóvenes.
Ejemplo de esto es un estudio efectuado por los organizadores de la Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo en los Adolescentes, llevado a cabo en la ciudad de Nueva York.
De 500 adolescentes que fueron consultados, casi 70 por ciento reconoció la enorme presión ejercida por el medio ambiente en el sentido de que “ser virgen” es anticuado. Sin embargo, ese mismo porcentaje señaló que las causas que retrasan sus actividades sexuales eran el temor al embarazo y a contraer una enfermedad venérea.
“Aún si los padres creen que los hijos no los escuchamos, se sorprenderían de lo realmente interesados que estamos en conocer sobre el sexo”, comentó una de las chicas entrevistadas.
Casi 40 por ciento de los adolescentes afirmó que nunca había tenido una “conversación útil” sobre sexualidad. El problema es que cuando los niños no encuentran información en casa la buscan entre los amigos, un ambiente que se presta para los conceptos erróneos o distorsionados.
Por eso los padres deben asumir su responsabilidad de contribuir a la formación de sus hijos, proporcionándoles información adecuada, pero sin intervenir en sus decisiones.
Finalmente, los padres deben entender que necesitan conocer el tema para hablar de sexualidad, por lo tanto, es importante que busquen información y asesoría si no saben cómo enfrentarse a situaciones delicadas.Recuerde que la sexualidad es parte importante de la vida de todo ser humano, y que usted, como padre puede contribuir a que sus hijos la vivan con plenitud, pero también con responsabilidad.
La educación sexual debe formar parte del proceso educativo y social propio del ser humano, ya que se trata de una faceta importante de la preparación para la vida. Sin olvidar que el ejemplo (la conducta de los padres) tiene un peso mucho mayor que el de sus palabras.
Lo que procede
Aquí tiene siete sugerencias que pueden serle de utilidad si usted todavía tiene pendiente “esa gran conversación” con sus hijos.
1.Encuentre el momento apropiado n En lugar sentarse junto a su hijo y decirle “es hora de que platiquemos un par de cosas acerca de ti”, facilite que el tópico de convesación surja de manera natural y espontánea —por ejemplo, a propósito de una escena de amor que vieron juntos en la tele. Pero es importante que usted tenga bien claro y definido, por anticipado, qué es exctamente lo que desea transmitirle a su hijo o hija acerca del sexo.
2. No se muestre imprecison Usted no quiere que su hija de secundaria se embarace, pero ¿está bien si ella toma anticonceptivos? ¿Y qué tal bien si ella le dice que su novio siempre usa el condón cuando tienen relaciones? ¿Cuál es su opinión sobre el sexo oral? ¿Debe hablar con ella de eso? Piense en los mensajes que usted quiere que sus niños y niñas escuchen acerca de los temas más comunes relacionados con el sexo.
3.Hable un lenguaje claron En materia de sexo hay que llamar a las cosas por su nombre y siempre hay que ser claro, nunca ambiguo, en lo que uno pretende comunicar. Existen muchas maneras de abordar una situación determinada, pero lo importante es darse a entender con claridad sobre lo que uno desea comunicar. Lo cual no siempre es fácil cuando se trata de algunas materias sexuales. Tampoco se trata de platicarlo todo de una buena vez. Por eso conviene reflexionar e informarse antes de hablar de sexualidad con su hijo o hija.
4.Sea un buen escuchan Evite sermonear y no interrumpa una vez que su niño o niña comienza a hablar sobre algo que les interesa. De ser posible deje que sea él o ella quien decida hacia dónde quiere llevar la conversación. Reformule en sus propias palabras lo que usted escucha decir a sus hijos. Esto evita malos entendidos. Deje que los sentimientos —los suyos y los de su hijo— sean parte importante del tema de conversación.
5. Una técnica recomendable n Considere con su hijo los pros y los contras de las decisiones relacionadas con el sexo. Esta forma de llevar la conversación es de gran ayuda para los chicos.
6. No olvide el amorn Relacione el sexo y la intimidad con el amor. Y no olvide la importancia de mencionar el respeto por sí mismo y por su pareja, que siempre debe haber cuando se asume el sexo con responsabilidad.
7. No tema indagarn No vacile en preguntar a su hijo o hija si es que ellos son sexualmente activos. Cualquiera que sea su respuesta, éste es un buen punto para hablar de enfermedades venéreas, condones y anticonceptivos.
jueves, 1 de octubre de 2009
Cultivar la autoestima

1. Acéptese: Reconocer honestamente lo que cada uno es resulta indispensable para, a partir de allí, disfrutar y desarrollar las virtudes y cambiar lo que sea posible y necesario sabiendo que siempre se buscará lo mejor.
2. Confíe en Ud. mismo: Incluye la confianza en su propio juicio, en su opinión, en sus sentimientos y en su capacidad para vivir y ser feliz. Ud. no puede ser responsable por la vida de otros, pero lo es de sus actos y decisiones. Después de todo, es el único que elige cómo vivir.
3. Fije expectativas realistas y a corto plazo: Sus sueños y metas son como huertas: cuanto más energía deposite en ellas, más frutos darán. Para ello, sus objetivos deben ser apropiados y realistas. Fije su mente y visualice cómo puede alcanzarlos. Desarrolle nuevas destrezas y conocimientos si fuesen necesarios.
4. Arriesgue: Desarrolle el coraje para explorar los nuevos pensamientos, conductas y posibilidades. En ocasiones, correr riesgos apropiados y aventurarse a trasponer "fronteras seguras" es necesario para crecer. Sepa que todo cambio atemoriza, aunque sea deseado. A menudo nos sentimos más cómodos con un problema conocido que con dar algún paso en una dirección desconocida, aunque pueda conducir hacia la solución. Esta es la razón por la que algunas personas no crecen.
5. Adopte una actitud positiva: Siéntase orgulloso de lo que es y de lo que hace, y no permita que otros interfieran negativamente con usted. La realidad es que Ud. no puede cambiar la conducta de los demás, pero sí la propia. Entonces, obre bien, acepte sus destrezas y conocimientos, use sus talentos para desarrollarlos al máximo, dígase afirmaciones positivas (tales como "soy inteligente", "puedo lograrlo", "tengo la capacidad necesaria para alcanzar mi objetivo").
6. Ocupe más tiempo en evaluarse a sí mismo que a los demás: ¿Suele invertir mucho tiempo en mirar alrededor, en criticar cómo viven o qué hacen otros con sus vidas? Sin dudas, es más estimulante y constructivo dedicar ese tiempo a evaluarse a Ud. mismo, averiguar qué cosas quiere y puede modificar para sentirse mejor, y trabajar en pos de ella.
Terra / Dr. Alberto Cormillot
Madres trabajadoras = hijos menos sanos

Los niños cuyas madres trabajan tienen menos probabilidades de llevar un estilo de vida sano que aquellos con madres que se quedan en casa.
Los niños de madres empleadas consumen menos frutas y más bebidas azucaradas.
Ésa es la conclusión de un estudio llevado a cabo por el Instituto de Salud infantil de la Universidad de Londres con más de 12.500 niños de cinco años de edad.
La investigación, publicada en Journal of Epidemiology and Child Health (Revista de Epidemiología y Salud Infantil) analizó los hábitos de salud y estilo de vida de los niños.
Los investigadores encontraron que los hijos de madres empleadas eran menos activos y mostraban más tendencia a comer alimentos poco sanos.
En el estudio se siguió un registro del número de horas que las madres trabajaban y de la dieta, niveles de ejercicio y actividades sedentarias de los hijos.
Cerca de 35% de las madres encuestadas no habían trabajado desde el nacimiento de sus hijos, pero las madres que estaban empleadas trabajaban en promedio unas 21 horas a la semana.
Los investigadores tomaron en cuenta los factores que podrían influir en los resultados, como el nivel de educación de las madres y sus circunstancias socioeconómicas.
"Descubrimos que los niños de madres empleadas mostraban menos tendencias a comer frutas entre comidas pero más probabilidades de consumir bebidas azucaradas" dijo a la BBC la profesora Catherine Law, quien dirigió el estudio.
El estudio descubrió que estos niños usaban sus computadoras o miraban televisión durante al menos dos horas al día, mientras que los niños cuyas madres se quedaban en casa pasaban menos de dos horas en estas actividades.
También mostraron más probabilidades de que sus madres los llevaran a la escuela en auto, mientras que los niños de madres en casa tendían a caminar o ir in bicicleta.
Tiempo limitado
Las restricciones de tiempo podrían limitar la capacidad de los padres de ofrecer a sus niños alimentos sanos y oportunidades para llevar a cabo actividad física
Prof. Catherine Law
La profesora Cahterine Law afirma que en éste no se analizó a los padres porque el nivel de empleo de los padres no ha cambiado mientras que el de las madres ha cambiado drásticamente.
"En muchas familias, la madre soltera o ambos padres suelen trabajar".
"Las restricciones de tiempo podrían limitar la capacidad de los padres de ofrecer a sus niños alimentos sanos y oportunidades para llevar a cabo actividad física".
La experta afirma que "nuestros resultados no implican que las madres no deban trabajar. Lo que hacen es poner de manifiesto la necesidad de establecer políticas y programas para ayudar a los padres".
Los mismos niños que participaron en este estudio tomaron parte en una investigación previa del Instituto de Salud Infantil que descubrió que los que tenían madres empleadas eran más obesos o tenían más sobrepeso cuando tenían tres años.
En el nuevo estudio, muchos de los niños de cinco años participaban en conductas con más probabilidades de promover el aumento de peso corporal.
Por ejemplo, 37% de los niños comían principalmente papas fritas y dulces entre comidas, 41% consumían bebidas azucaradas y 61% usaban la computadora o la televisión durante al menos dos horas diarias.
Controversia
En el estudio participaron más de 12.500 niños.
Tal como señala Glenys Jones, nutricionista del departamento de Investigación de Nutrición Humana del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido afirma que el estudio es interesante debido a la limitada información que existe sobre el impacto del empleo materno en la salud infantil.
"Se necesitan más estudios que tomen en cuenta factores como el impacto del empleo en los comportamientos de salud y si la edad del niño altera de alguna forma ese impacto", dice la nutricionista.
Otros expertos, sin embargo, afirman que las madres que trabajan ya tienen suficientes desafíos que enfrentar y este tipo de estudios sólo sirven para agregar más estrés a una situación para la cual no existen muchas otras alternativas.
"El estrés y la culpabilidad asociados con el hecho de ser una madre empleada es algo de lo que todas estamos muy conscientes" afirma Sally Russell, portavoz de Netmums.com.
"Este informe sólo añade más a esa culpabilidad. Actualmente con cada vez más madres que no tienen otra alternativa más que trabajar, es muy difícil saber cómo podemos lograr que las cosas mejoren".
Los hijos de fumadoras, más propensos a sufrir psicosis en la adolescencia

La investigación muestra un vínculo entre el consumo de tabaco materno y los síntomas psicóticos. Los investigadores estudiaron a 6.356 chicos y chicas de 12 años procedentes. Todos los niños completaron una entrevista sobre síntomas similares a los psicóticos como las alucinaciones y las ilusiones. Más del 11 por ciento de los niños habían sospechado o concretado síntomas de psicosis.
Los científicos descubrieron que el tabaquismo durante el embarazo se asociaba con un mayor riesgo de síntomas psicóticos en los niños. Los autores observaron un efecto dosis-respuesta, lo que significa que el riesgo de síntomas psicóticos era mayor en los niños cuyas madres fumaron más intensamente durante el embarazo.
El estudio también examinó si el consumo de alcohol y cannabis durante el embarazo se asociaba con un mayor riesgo síntomas psicóticos. Beber alcohol durante el embarazo se asoció con un aumento de los síntomas psicóticos pero sólo en los niños de madres que habían bebido más de 21 unidades de alcohol por semana al inicio del embarazo. Sólo unas pocas madres en el estudio dijeron haber fumado cannabis durante el embarazo y no se descubrió ninguna asociación con síntomas psicóticos.
Afecta a la atenciónLas razones del vínculo entre tabaquismo materno y los síntomas psicóticos se desconocen pero los investigadores sugieren que la exposición al tabaco en el útero podría tener un impacto indirecto al afectar a la impulsividad, la atención o la cognición de los niños.
Los autores llaman la atención sobre la necesidad de posteriores estudios que investiguen cómo la exposición al tabaco en el útero afecta al desarrollo y funcionamiento del cerebro de los niños. Según explica Stanley Zammit, director del trabajo, «en nuestro grupo de estudio, aproximadamente el 19 por ciento de los adolescentes que fueron entrevistados tenían madres que fumaron durante el embarazo. Si nuestros resultados no tienen sesgos y reflejan una relación causal, estimamos que alrededor del 20 por ciento de los adolescentes de este grupo no hubieran desarrollado síntomas psicóticos si sus madres no hubieran fumado».
Por este motivo, Zammit considera que el tabaquismo materno podría ser un importante factor de riesgo en el desarrollo de las experiencias psicóticas en la población.