miércoles, 4 de noviembre de 2009

Sé un mal padre. Hazlo por tus hijos


Madrid, 31 oct (EFE).- ¿Deja usted que su hijo vaya solo al colegio? La respuesta debe ser no en siete de cada diez casos, según los resultados de un estudio presentado recientemente en Madrid, cuyas conclusiones llevan a preguntarse si la sobreprotección de los padres hacia los niños les beneficia o les perjudica.
Lenore Skenazy lo tiene claro. Fundadora del movimiento "Free-Range kids" (Hijos en libertad), ha criticado esta semana en España que a los niños no se les permita "salir al mundo" por miedo.
"Hay que enseñar a los hijos a salir al mundo y, cuando saben, soltarles, dejarlos libres, como hicieron nuestros padres con nosotros", aconsejaba Skenazy en un foro sobre la seguridad vial y los niños organizado por la iniciativa social de Audi, Attitudes.
Claro que esta mujer está considerada "la peor madre de América" tras decidir hace un año y medio dejar que su hijo Izzy, de 9, fuera solo al colegio en metro en Nueva York.
El "experimento" provocó una dura polémica entre defensores y detractores, lo que llevó a Skenazy a crear un movimiento para recuperar la libertad de la que disfrutaban los niños hace décadas para moverse por sus ciudades.
"Cuando era niña, la mayoría de los niños iban solos al colegio. En una sola generación hemos perdido la libertad para los niños", explica la madre de Izzy, que recuerda que en su país solo el 10 por ciento de los escolares no son acompañados a clase, porcentaje que en España se sitúa en el 30 por ciento.
QUIÉN TIENE LA CULPA
Lenore culpa en parte de esta situación a los medios de comunicación -ella misma es periodista- por reflejar 24 horas al día las "peores noticias del mundo", a las que acompañan teleseries que escenifican secuestros y asesinatos de niños que iban solos por la calle, programas que consiguen aterrorizar a los padres.
También dirige sus críticas a la industria de artículos de seguridad para los más pequeños que llegan a hacer creer a los padres, desde el momento del embarazo, que "tu niño va a morir si no compras lo suficiente, si no haces lo suficiente".
Para ilustrar esta situación, muestra a los asistentes a su conferencia unas pequeñas rodilleras ideadas para los bebés que empiezan a gatear ya que ahora parece que esta práctica -ironiza- "es tan peligrosa como jugar al rugby".
"Podemos ponerles rodilleras para gatear, quedarnos dos semanas con ellos cuando van a la Universidad, recriminar a los profesores que les pongan un notable en lugar de un sobresaliente, pero eso no les da la autoestima", defiende esta madre.
A Lenore llegan testimonios de niños "ahogados" por la sobreprotección de sus progenitores, como el caso de un chico de 15 años al que sus padres no le dejaban llegar al final de su propio jardín por temor a que fuera secuestrado y cuyo ocio se limitaba a comer y a ver la televisión.
Este caso contrasta con el del propio hijo de Lenore, Izzy, que ahora tiene 11 años y que ha acompañado a España a su madre, que le ha permitido pasear solo por Barcelona y Madrid, ciudades que, dice, no se diferencian mucho de Nueva York en tráfico y gente.
EL 70% DE LOS NIÑOS ESPAÑOLES NUNCA VA SOLO AL COLE
Un estudio presentado en las jornadas de Attitudes pone de manifiesto que el 70 por ciento de los niños españoles nunca van solos al colegio y apoya la teoría de Skenazy sobre la dependencia de los menores respecto de los padres, lo que entorpece el aprendizaje de la autonomía vial y de su desarrollo psicomotor y psicosocial.
Los niños de entre 8 y 12 años tienen una capacidad teórica para moverse solos por su localidad, pero, en la práctica, los padres no favorecen esta capacidad de autonomía.
La edad media en la que los niños comienzan a ir solos al colegio en España es a los 9,4 años y no lo hacen antes por cuestiones de seguridad, por la tranquilidad de los padres y por la distancia.
El tamaño de la ciudad es determinante en los hábitos de los niños y mientras que en municipios pequeños es común que jueguen en la calle, vayan en bici o a casa de sus abuelos, en las grandes ciudades predominan las actividades extraescolares cerca del domicilio.
No obstante, un 69 por ciento de los niños se siente seguro cuando camina por su pueblo o ciudad. El 31 por ciento restante cree que el lugar donde vive es muy o bastante inseguro desde el punto de vista de la seguridad vial y argumenta que los principales motivos son el tráfico y que no se respeten las normas de circulación.
La mayoría de los menores considera que los conductores en general no respetan las normas. Y demuestran un gran conocimiento sobre diferentes aspectos de la seguridad vial: casi la totalidad sabe que hay que cruzar con el semáforo en verde y por los pasos de peatones, que se debe llevar cinturón de seguridad y sillas elevadoras y que quien conduce no debe beber alcohol.
Pero los padres creen que sus hijos conocen menos recomendaciones que las que realmente saben.
CIUDADES AMIGAS DE LOS NIÑOS
Hace ya 15 años surgió en Italia el proyecto "La ciudad de los niños" en el que se subrayaba que la imposibilidad de satisfacer las necesidades primarias de los niños, como por ejemplo la experiencia de jugar con sus amigos sin ser controlados por los adultos, tiene un precio muy alto.
Ante ello, se apostaba por un cambio real de las ciudades, de sus características estructurales, que permitieran que el espacio para caminar o montar en bicicleta fuera prioritario y no supeditado al dedicado al tráfico motorizado.
Otra iniciativa en esa línea es el "International Walk to School Month", cuyo objetivo es que los niños, padres y maestros conozcan los beneficios de ir al colegio caminando, cómo hacerlo con seguridad, identificar las rutas seguras a la escuela y reducir la congestión del tráfico y la velocidad cerca de las escuelas.
Dar prioridad a los espacios para caminar o ir en bicicleta, reducir la velocidad, integrar las rutas escolares en zonas de seguridad y un uso responsable del vehículo privado y un transporte público que mejore la calidad de la movilidad son algunas de las propuestas de estos expertos para permitir, como pide "la peor madre de América", que haya más niños en la calle.
© EFE 2009. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos de los servicios de Efe, sin previo y expreso consentimiento de la Agencia EFE S.A.


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4/11/09



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Ayuda a tus hijos a adaptarse



Si la crisis le ha pegado, y fuerte, a la economía familiar, tanto que has tenido que cambiar a tus hijos del colegio privado en donde estudiaban a uno más económico o a una escuela pública no te preocupes.
No es el fin del mundo y tus hijos no batallarán para adaptarse...
Claro, si tú como papá manejas de forma correcta la situación y, sobre todo, les hablas con la verdad.
Expertos coinciden en que la clave para que el cambio de escuela sea un éxito es que los padres hablen abiertamente con sus hijos de lo que pasa y les señalen el lado positivo que puede ofrecer un cambio de escuela.
Las cosas claras
Los niños son adaptables y perceptivos, por eso es importante, que dependiendo de su edad, los papás manejen la razón del cambio con completa veracidad.
Aurora Licona, pedagoga con maestría en Educación, señala que el primer paso es que ambos padres platiquen con sus hijos y les expliquen bien el porqué del cambio.
"Los padres deben ser realistas, no ocultar realidades. A veces en situaciones difíciles damos el mal ejemplo de mentirles a nuestros hijos. Hay que afrontarlos, de acuerdo a su edad, con la realidad.

"Los niños son muy receptivos y saben perfectamente cuando las familias están pasando por situaciones económicas difíciles. La actitud de los papás es sumamente importante", dice Licona.
Con ella coincide la psicóloga escolar María Angélica Maldonado, quien asegura que también es importante no preocupar a los hijos con la situación económica.
"Los padres deben hablarles con la verdad, claro, no llegar a abrumarlos o mortificarlos con la situación económica, simplemente explicarles el porqué es necesario hacer un cambio.
"Hacerles sentir que la situación puede llegar a mejorar. Ayudarles a los niños platicando de la situación", recomienda Maldonado.
Sin comparaciones
Algo común en estas situaciones es que los mismos padres de familia saboteen a sus hijos comparando la escuela anterior con la actual.
Esto es un grave error, aseguran expertos como Mario Cázares, presidente de la Asociación de Psiquiatría de Niños y Adolescentes del Norte.
"Los padres no deben comparar. Los primeros que deben adaptarse son los padres, decir: 'ésta es mi nueva circunstancia, mi nueva vida'. Estas son circunstancias normales en la vida, las situaciones de adaptación.

"Un tiempo de adaptación normal es de unos tres meses, hay niños que luego presentan signos de no adaptarse, de que no quieren ir a la escuela. Pues bueno, habría que poner más atención y llevarlos a ser evaluados".
Otro detalle importante, agrega Licona, es que los padres de familia hablen bien de la escuela nueva en donde estudiarán sus hijos y les dejen bien claro que la calidad de la educación que recibirán es la misma.
"Decirles que si bien es más barata, tiene maestros buenos, no desacreditar la escuela porque luego los niños también la demeritan, se desaniman. No hay maestros de primera ni de segunda, hay maestros, punto.
"Hay que decirles que la calidad es la misma, simplemente es una escuela más económica, pero que se adecua a las posibilidades de la familia para darle seguridad al niño".
Destacar lo bueno
Es importante también, indican los expertos, que el padre de familia le hable a su hijo de las ventajas que tendrá al cambiarse de plantel educativo.
"Hay que señalarles las cosas positivas que tiene el nuevo lugar, no comparar. Los maestros también deben entender a estos niños que viven un proceso de adaptación", dice Cázares.

"Deben explicarle a los niños que harán más amigos. Esto es un punto positivo que pueden manejar, además de seguir teniendo a los amigos anteriores", señala el especialista.
Un cambio de esta naturaleza también puede servirle al niño o adolescente a formar el carácter, pues desde edad temprana se puede dar cuenta que no todas las circunstancias de la vida son fáciles.
"Hay que explicarles a los hijos que en la vida, a veces hay que hacer ajustes, que es normal y que esto se trata simplemente de un ajuste más.
"Si se habla con los hijos, ellos van a responder favorablemente al cambio, se adaptan fácilmente", comenta Maldonado.
Además, los padres de familia no deben de transmitirle a sus hijos su culpabilidad, ni sentir que este cambio es un cambio en el estatus.
"En una sociedad como la que vivimos, que es una elitista, sí les afecta a los niños o adolescentes. Lo pueden asociar con pérdida de estatus, pero hay que conducirlos para que sea una cuestión de aprendizaje.
"Esto les pega mucho más a los padres que a los mismos hijos. Hay que vivir el duelo, la parte normal, pero luego tomar recursos del nuevo ambiente", considera Cázares.






Fuente:


La Opinión


04/11/09


http://www.impre.com/laopinion/vida-estilo/educacion/2009/11/2/ayuda-a-tus-hijos-a-adaptarse-156860-1.html





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http://www.happylittleseeds.com..mx/

Padres separados: el hijo objeto


E ste sí que es un asunto preocupante, este sí que es un problema que requiere atención urgente: en el conflicto conyugal, cuando hay descendencia la víctima es el hijo. No le den ustedes vueltas o, si lo prefieren, le damos todas las vueltas posibles y una más. El hijo ha llegado a la familia para ser feliz, para recibir amor, atenciones y cuidados, todos los que necesita. Claro es que los progenitores no se han planteado antes la posibilidad de que las campanas nupciales puedan convertirse en nubarrones de discordia -que para ello al menos deberían estar mínimamente preparados-, pero es obligación de papá y de mamá en 'periodo discrepante', y perdonen el eufemismo, analizar o al menos imaginar qué es lo que va a pasar en la mente de su hijo cuando barrunte que algo está sucediendo en su familia, cuando compruebe que, además de las caras largas, se producen novedades como que los papás no se hablan y que mamá está llorosa; y mucho más cuando uno de ellos, o los dos, le hablan de que…, bueno, en una temporada papá tendrá que estar fuera de casa por motivos de trabajo, pero que el niño no tiene que preocuparse porque seguirán viéndose… (Y el niño, que no es tonto, se pregunta por las causas y las consecuencias de todo ese lío, y, según la edad, permanece en la inopia, o se da una palmada en la frente, o alguien le saca de su ignorancia con mejor o peor estilo). A veces, de forma inmediata, el hijo advierte que se acentúan las caricias y las atenciones por parte de papá o de mamá, o de ambos, y puede que llegue a frotarse las manos celebrando los extraños motivos de tanta ventura… Puede que de pronto se advierta excesiva tolerancia por parte de uno de los progenitores y a veces, desgraciadamente, el hijo reciba mensajes de uno o de otro valorando determinadas actuaciones, o criticando algunos hechos, o poniendo de relieve circunstancias que el niño o la niña no habían advertido nunca pero que, sin duda, dejan en muy mal lugar al criticado.
Sobre el síndrome de alienación parental (SAP) se habló y se escribió mucho desde hace bastantes años, y son numerosas las sentencias de Juzgados de Familia que han basado sus resoluciones en la existencia de 'maniobras' perturbadoras para la mente del hijo, realizadas malévolamente por un progenitor en perjuicio del otro (al final, la víctima, el niño). Después de aquella 'fiebre' sobre el SAP, el ministerio de Igualdad tomó partido y erróneamente elevó el síndrome con autoría materna a la categoría de dogma. Luego, recientemente y a raíz de la publicación de un libro sobre esta delicada materia, voces próximas a ese singular ministerio extendieron el certificado de defunción del SAP.
Sepan ustedes, al margen de intereses políticos o de clase, que desgraciadamente muchos niños, hijos de padres que sólo han pensado en sí mismos al plantearse el conflicto, son víctimas del síndrome de alienación parental, agredidos inconscientemente por la madre o por el padre..., o por los dos (y muchas veces a propósito).
Cuando un hombre y una mujer que han fracasado en su unión como pareja humana (matrimonial o de hecho, es lo mismo) piensan en resolver sus problemas económicos como objetivo más importante..., los hijos corren gravísimo peligro. Por eso hay que propagar la idea de que lo único verdaderamente trascendental en la crisis es el hoy y el mañana del hijo


Fuente:

El Norte de Castilla

11/04/09



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Discusiones de padres frente a hijos afectan sistema nervioso y perjudican rendimiento escolar


Lima, nov. 04 (ANDINA).- Ser testigo de las discusiones entre los padres aflige a los niños, causa tensión y nerviosismo, y perjudica su rendimiento escolar, además de limitar su capacidad para resolver eventuales problemas.
Así lo advirtió hoy Manuel Escalante, coordinador de la Estrategia Sanitaria Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), al explicar que el desempeño de los escolares depende, en gran medida, del clima emocional que reciben en sus hogares. El especialista dijo que en una casa donde hay un ambiente de mucha crítica, ofensa y humillación es muy probable que los niños presenten una conducta antisocial y conflictiva con sus compañeros.
Explicó que es normal que este tipo de niños tengan dificultades para concentrar su atención y cumplir con sus tareas. Por ello, comentó, es importante que los padres de familia observen y vigilen el comportamiento de sus hijos, ya que pueden estar ignorando que éstos sean víctimas del maltrato emocional en su propia casa.
“En algunos casos el desequilibrio emocional de los menores llega a manifestarse como desobediencia, irritabilidad, agresividad o problemas como dolores en diversas partes del cuerpo, es un estado de salud influido por los constantes problemas en su hogar que puede reducirse con el diálogo con sus niños”, detalló.
Si los padres no superan el problema de pareja y deciden separarse, el proceso de divorcio no necesariamente perjudica más a los niños, añadió. "Si se informa a los menores de una eventual separación, previo acuerdo y conciliación entre los padres, no se afectará el desarrollo emocional e intelectual de los pequeños".
Escalante dijo que la mejor manera de identificar las necesidades de los menores es a través de actividades deportivas y didácticas como paseos, dibujo y pinturas.
"En el caso de observar aislamiento de los menores o comportamientos no acostumbrados, los padres deben incrementar el dialogo, pero también podría llevarlo a un centro de salud para recibir orientación profesional con psicólogos o psiquiatras".(FIN) NDP/RRC


Fuente:

Andina

4/11/09



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viernes, 30 de octubre de 2009

¿Hablas de sexo con tus hijos?




"En la cultura latina es muy difícil que los padres hablen de sexo con sus hijos porque el tema es tabú. Sus creencias premaritales no les permite hablar del sexo y pueden sentir miedo que les va a despertar fantasías o interés en el sexo, por eso lo evitan", dijo Stephanie Goldman terapeuta familiar y matrimonial certificada.
Punto por punto
Pero de acuerdo a los expertos, si no le hablas a tus hijos sobre el sexo, en la actualidad pueden estar en riesgo de ser lastimados. Los riesgos son muy significantes. Goldman explicó a SaberHacer.com: "Los hijos buscan ayuda con los amigos y les dan mala información. Necesitan información en saber cómo protegerse, el embarazo, las enfermedades sexuales, y qué hacer en casos de violación".


Si crees que no necesitas hablarles sobre sexo a tus hijos preadolescentes, recuerda que las niñas maduran entre los ocho a los 14 años de edad, mientras que los niños de los diez a 12 años; por eso los expertos dicen que debes pensarlo otra vez. "Muchos padres no hablan con sus hijos a esta edad porque piensan que todavía no están en la etapa del sexo", dijo Goldman."En esa edad ya están madurando, sus cuerpos están cambiando, sus hormonas están intensificándose. Es muy importante hablar del sexo con sus preadolescentes". Goldman también consejó: "Es importante hablarles sobre las partes del hombre, de la mujer, cómo funcionan. La diferencia entre el sexo y el amor. Los diferentes tipos de comportamiento sexual. Abrir la puerta de comunicación aunque no parezcan interesados o tengan iniciativa. Si están escuchando la información".Tips de SaberHacer.com
No te rías de sus preguntas
Tu hijo no debe tener la sensación de vergüenza por su curiosidad
Trata de no parecer demasiado avergonzado o serio sobre el asunto
Sé breve
No entres en una larga explicación
Responde en términos simples
Tu bebé de 4 años de edad, no necesita conocer los detalles de la relación sexual
Sé honesto
Utiliza nombres adecuados para todas las partes del cuerpo
Ve si tu hijo quiere o necesita saber más
Responde, "¿Eso responde a tu pregunta?"
Escucha las respuestas de tu hijo y reaccionesGoldman dijo que los temas que debes considerar al hablar con tus hijos adolescentes incluyen cómo protegerse de embarazo y de enfermedades sexuales, también la diferencia entre el sexo y el amor. "Hablar de diferentes tipos comportamiento sexual como por ejemplo masturbación y sexo oral. Las diferentes orientaciones sexuales que existen, cómo poder protegerse, defenderse y decir no"."Poder manejar decisiones difíciles y evitar meterse en situaciones potencialmente violentas. También el papel que la droga y alcohol juegan en el sexo y que cuando se está bajo influencia de alguno puede meterse en situaciones potencialmente peligrosas", continuó la experta. Y también déjale saber a tu hijo que tu no lo vas a presionar, sino que siempre estarás disponible cuando él quiera conversar sobre el sexo.Por su parte la consejera agregó, "no tengas miedo decirles a tus hijos lo que piensas. No temas impartirle tus valores y compartir tus creencias con ellos".Para más información y recursos sobre este tema, visita SaberHacer.com.


Fuente:

Univision.com

30/10/09



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jueves, 29 de octubre de 2009

Crea buenos hábitos de estudio para tus hijos


La lectura es fundamental para el éxito académico y dos organizaciones han tomado la delantera para enfatizar la importancia de la lectura a la comunidad hispana.
REFORMA (un programa de la Asociación Nacional para promover servicios de biblioteca a hispanos e hispano-hablantes) y la Association of American Publishers (AAP) tienen campañas enfocadas en temas específicos para los hispanos.
Según Loida García Febo, presidenta de REFORMA, muchos hispanos no utilizan bibliotecas públicas porque las asocian con entidades gubernamentales. “Miembros indocumentados de la comunidad tal vez no puedan pedir prestado materiales si no tienen una cédula de identidad apropiada”, dice.
Muchas bibliotecas trabajan con consulados para ayudar a personas sin documentos a obtener identificación consular que les permita conseguir una tarjeta de biblioteca.
REFORMA también promueve campañas nacionales que divulgan el papel que juegan las bibliotecas. “Las bibliotecas facilitan el acceso a la información para toda la comunidad”, indica García Febo. “Tenemos computadoras, periódicos, publicaciones en español, programas culturales, guías para orientar a los recién llegados, una gran variedad de materiales”.
La campaña del AAP, ¡Aja, leyendo!, trabaja con celebridades y otras personalidades públicas para recordar a gente de todas las edades lo divertido que es la lectura. La organización promueve varias actividades durante el año, incluyendo eventos durante el mes de la hispanidad en el otoño y meses de Libros Latinos durante la primavera.
Para más información sobre estos grupos, consulta: www.reforma.org y www.getcaughtreading.org. CÓMO CREAR BUENOS HÁBITOS DE ESTUDIOBuenos hábitos son necesarios para obtener éxito en la escuela y en la vida. Estas prácticas ayudarán a tus hijos a triunfar.Establezca un horario y un lugar fijo para realizar las tareasLos estudios deben formar parte de la rutina diaria. Reserva para los niños un lugar donde puedan estudiar en tranquilidad durante un tiempo determinado. Este es un espacio privilegiado para la reflexión y los materiales escolares deben estar bien organizados y de fácil alcance. Elimine las distracciones La sesión de estudios debe comenzar al instante que tu hijo se sienta a la mesa. No dejes que se distraiga con la televisión o juegos hasta terminar las tareas. Ayuda a tu hijo a preparar los temas que va a estudiar Al inicio de cada sesión de estudio, establezca metas y determine cuáles son las tareas que se van a cumplir; por ejemplo, contestar preguntas de matemática, redactar un pequeño ensayo, aprender una nueva función en la computadora.Simplifica las tareas grandes Si tu hijo debe realizar un proyecto de investigación o redactar un ensayo mayor, puedes ayudarlo a organizar los pasos necesarios para cumplir la tarea, dividiéndola en etapas precisas; como búsqueda de información, redacción de una tesis inicial, etc.Cuidar la salud Tu hijo debe tener un horario fijo para dormir que permita el descanso necesario para un buen aprendizaje. Una dieta equilibrada, con tres comidas diarias, sin faltar el desayuno, ayuda a la concentración y el desempeño. Ejercicios diarios, así como la práctica de deportes, aumentan la capacidad de memorización, disciplina y la confianza en sí mismo.EDAD PRE-ESCOLAR: NACIMIENTO HASTA LOS 6 AÑOS DE EDADA esta edad es muy importante que los padres comprendan cómo su hijo se está desarrollando. A la edad de los 4-5 años, o antes, el niño ya debe socializar y jugar con otros niños y adultos. Los juegos y otras actividades deben estar orientados hacia un aprendizaje directo, táctil, donde el niño aprende a construir, a crear objetos, y a desarrollar la creatividad.
Los padres deben buscar un ambiente escolar donde los valores del niño son respectados y donde existe un ambiente que enfatiza la exploración y el descubrimiento de nuevas aptitudes. Los padres deben permitir que los niños jueguen y trabajen con objetos, ej., bloques de construcción Lego, u otros juguetes y herramientas que estimulan capacidades de creatividad de un modo directo.
“La enseñanza a esta edad es crítica para el futuro del niño, pues afecta todo su desarrollo neurológico. Si durante esta fase de crecimiento, el niño carece de estimulación para interactuar con otros niños o ambientes, esto afecta su interés por el aprendizaje, curiosidad y motivación posterior.
El niño puede llegar a pensar que lo que aprende, no tiene valor o importancia”, enfatiza Jean Mendoza, experta en la enseñanza de niños jovenes y colaboradora con el Illinois Early Learning Project. Si la enseñanza, no es valorada en el hogar por los padres, si la curiosidad no es estimulada y promovida, esto impide los deseos del niño a querer aprender de un modo general, y a estudiar.
La tendencia académica actual es orientada hacia los resultados de exámenes, y no enfoca el aprendizaje como un todo. Esto no es recomendable, pues desestimula a los niños a querer aprender por motivos personales y de placer, y los aleja del ambiente escolar.ELEMENTARY SCHOOL LEVEL: EDADES 6-13 AÑOS Aquí los padres deben continuar a trabajar con sus hijos para entender mejor sus motivaciones e intereses, y jugar un papel activo en la escuela. La comunicación entre padres y maestros es fundamental. Muchos padres hispanos separan la escuela del hogar y no se involucran en la enseñanza de sus hijos.
Existe una falta de entendimiento del verdadero papel de la escuela, y hasta miedo de las autoridades escolares. Los maestros quieren ser respetados, pero no quieren ser temidos.
“Las escuelas tienen una responsabilidad de aproximarse a estas familias porque detienen el poder y los recursos. Es el deber de las escuelas de crear un ambiente de confianza con los padres para juntos mejorar los niveles educativos”, indica Mendoza.HIGH SCHOOL LEVEL: EDADES 13-18 AÑOSEl reto para las familias en esta fase es de orientar a sus hijos hacia su futuro y determinar que van a hacer en el mundo. Si los padres enfatizan que la educación es importante – y lo demuestran por sus gestos y acciones – motivan a sus hijos a continuar estudiando. El high school es el paso antes de la edad adulta, y aquí ya se perfila lo que un estudiante va a hacer con sus talentos por los próximos 30 años de su vida. Es el momento clave para encarrilar sus hijos hacia la educación superior, o sea la universidad o college. Para mayores informaciones sobre como orientar los estudiantes a la educación superior, consulta: www.firstinthefamily.orgAPOYA TU HIJO:> Conocer a tu hijo y estar atentos a las señales que indican alguna dificultad en el aprendizaje, sea por motivos fisiológicos o psicológicos. Si el niño sufre de dislexia, o de disturbios emocionales, esto limita su capacidad por los estudios si esta condición no es diagnosticada ni tratada. La falta de tratamiento atrasa el aprendizaje general del niño y lo desmotiva para estudiar.> Si tu hijo tiene dificultades con alguna materia en particular, buscar la ayuda de un tutor. Muchas escuelas ofrecen los servicios de tutores gratuitamente.> Limitar el tiempo que tu hijo pasa delante de la televisión, computadora o jugando con juegos electrónicos. Es importante que el niño tenga actividades físicas, juegos o paseos al aire libre, que practique deportes, o actividades artísticas (música, danza, pintura, etc.) y tiempo para lectura para desarrollar otras aptitudes y tener un modo de vida más equilibrado. > Sobre todo, cultivar y nutrir una buena relación con tu hijo, para que lo puedas comprender y apoyar. Es muy importante para la auto-estima del niño saber que sus padres lo aman y que son felices en tenerlo como hijo.¡Involúcrate!Reconocer el valor de tu cultura de origen pero también reconocer que estás adoptando una nueva cultura que requiere un proceso de adaptación a nuevas costumbres. Comunicarte frecuentemente con la escuela de tu hijo. Aunque no hables bien inglés, es importante poder participar en la enseñanza de tu hijo y representar sus intereses. Aquí los padres son invitados a participar y a opinar sobre las actividades de la escuela. Averiguar si la escuela de tu hijo tiene un coordinador para la comunidad hispana que puede ayudarte a entender la política de la escuela y a conversar sobre cualquier tema o problema que pueda surgir.Padres participativos = niños sobresalientesEl apoyo familiar es esencial para estimular el buen desempeño escolar y crear un profundo respecto por el conocimiento. Los padres tienen mucho que aportar a la enseñanza de sus hijos y deben participar en las actividades de la escuela. Puedes contribuir de las siguientes maneras:1. Participa en la Asociación de Padres y Maestros, PTA (Parent Teacher Association). Consulta www.pta.org/spanish, donde encontrarás guías prácticos para ayudar a tu hijo con sus estudios y consejos para padres sobre cómo poner sus talentos a servicio de la comunidad escolar. 2. Asista a las reuniones de la junta directiva de la escuela de tu hijo para enterarte de las decisiones que afectan a la escuela y opinar sobre nuevas propuestas. Para más información: www.nsba.org.3. Comparte tu tiempo y conocimiento. Los maestros necesitan el apoyo de los padres para diversas actividades, como sesiones de lecturas para niños, acompañar a los alumnos durante visitas a museos y parques, voluntarios para mantener la biblioteca, etc.TIP:Si la enseñanza, no es valorada en el hogar por los padres, si la curiosidad no es estimulada y promovida, esto impide los deseos del niño a querer aprender de un modo general, y a estudiar.
Los padres deben buscar un ambiente escolar donde los valores del niño son respectados y donde existe un ambiente que enfatiza la exploración y el descubrimiento de nuevas aptitudes. Los padres deben permitir que los niños jueguen y trabajen con objetos, ej., bloques de construcción Lego, u otros juguetes y herramientas que estimulan capacidades de creatividad de un modo directo.
“La enseñanza a esta edad es crítica para el futuro del niño, pues afecta todo su desarrollo neurológico. Si durante esta fase de crecimiento, el niño carece de estimulación para interactuar con otros niños o ambientes, esto afecta su interés por el aprendizaje, curiosidad y motivación posterior.
El niño puede llegar a pensar que lo que aprende, no tiene valor o importancia”, enfatiza Jean Mendoza, experta en la enseñanza de niños jovenes y colaboradora con el Illinois Early Learning Project. Si la enseñanza, no es valorada en el hogar por los padres, si la curiosidad no es estimulada y promovida, esto impide los deseos del niño a querer aprender de un modo general, y a estudiar.
La tendencia académica actual es orientada hacia los resultados de exámenes, y no enfoca el aprendizaje como un todo. Esto no es recomendable, pues desestimula a los niños a querer aprender por motivos personales y de placer, y los aleja del ambiente escolar.ELEMENTARY SCHOOL LEVEL: EDADES 6-13 AÑOS Aquí los padres deben continuar a trabajar con sus hijos para entender mejor sus motivaciones e intereses, y jugar un papel activo en la escuela. La comunicación entre padres y maestros es fundamental. Muchos padres hispanos separan la escuela del hogar y no se involucran en la enseñanza de sus hijos.

Existe una falta de entendimiento del verdadero papel de la escuela, y hasta miedo de las autoridades escolares. Los maestros quieren ser respetados, pero no quieren ser temidos.
“Las escuelas tienen una responsabilidad de aproximarse a estas familias porque detienen el poder y los recursos. Es el deber de las escuelas de crear un ambiente de confianza con los padres para juntos mejorar los niveles educativos”, indica Mendoza.HIGH SCHOOL LEVEL: EDADES 13-18 AÑOSEl reto para las familias en esta fase es de orientar a sus hijos hacia su futuro y determinar que van a hacer en el mundo. Si los padres enfatizan que la educación es importante – y lo demuestran por sus gestos y acciones – motivan a sus hijos a continuar estudiando. El high school es el paso antes de la edad adulta, y aquí ya se perfila lo que un estudiante va a hacer con sus talentos por los próximos 30 años de su vida.


Fuente:

La Opinión

29/10/09



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Cuando un niño no come: causas y consejos para enfrentar ese momento



¿Por qué mi hijo no come? Es una pregunta frecuente a la cual muchos padres se ven enfrentados durante el periodo de la infancia. Generalmente, la negativa a comer de un pequeño puede tener dos causas: ser secundaria a una enfermedad (existen múltiples procesos capaces de producirla) o ser un problema conductual, según explica María Alejandra Cohen Massabó, docente de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.
En el proceso de alimentación normal de un niño interactúan distintos factores entre sí, el apetito, es decir, deseo de comer un alimento específico; el hambre (necesidad física de alimentarse) y la saciedad (cuando ya no se desea seguir consumiendo alimentos). El equilibrio entre ellos, puede verse afectado por motivos fisiológicos y psicológicos.“Por lo general, la negativa a comer de un niño puede tener dos causas: ser secundaria a una enfermedad (existen múltiples procesos capaces de producirla) o ser un problema conductual. Cuando la causa es una enfermedad, el rechazo a comer es generalmente uniforme a todo tipo de comida. En el caso de ser conductual, el rechazo es selectivo a cierto tipo de alimentos”, explica María Alejandra Cohen, docente de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.Según la profesional, la anorexia conductual es la causa más frecuente en los niños pequeños y tiene un origen multicausal, entre los que destaca:1.- Ansiedad excesiva de los padres en torno al peso de su hijo. Es importante señalar que los niños entre los ocho meses y los dos años, disminuyen sus necesidades de energía, ya que a esta edad se enlentece su velocidad de crecimiento y en otros casos hay niños que genéticamente tienen menores necesidades energéticas que otros de su misma edad.2.- Presiones excesivas de sus padres a la hora de alimentarlos suele condicionarlos a rechazar los alimentos.3- Descoordinación de sus padres al alimentarlos: uno lo obliga y el otro le permite que no coma.4- Estrés en la familia, el niño puede manifestar rechazo a los alimentos frente al miedo, timidez o depresión.“Los niños desde los 12 a 15 meses son capaces de llamar la atención de sus padres a través de la comida, comiendo extremadamente lento o pidiendo un alimento diferente al entregado”, subraya la nutricionista.PrevenciónMaría Alejandra Cohen advierte que “para prevenir la anorexia conductual es necesario respetar la maduración de los hábitos alimentarios de nuestros hijos especialmente en los más pequeñitos. Desde el nacimiento, los niños tienen un patrón de hambre cada dos a cuatro horas, es importante saber respetarlo, reconocer además que cuando se duermen tranquilos y dejan de succionar indicaría que ya están satisfechos y no es recomendable seguirles insistiendo”, dice.“Los lactantes pequeños presentan un reflejo llamado de protusión, que consiste en empujar los alimentos más sólidos colocados en la parte anterior de la boca, este proceso suele desaparecer poco antes de los 6 meses, pero puede dificultar las primeras comidas”, dice.“El apetito por determinados sabores se desarrolla desde los seis a doce meses, por lo que al año ya tienen preferencias y aversiones bien definidas. Desde los cuatro años en adelante los niños comienzan a usar las manos; a los cinco intentan tomar la mamadera, a los nueve pueden comer solos una galleta, a los diez toman su vaso, a los 12–14 comienzan a utilizar la cuchara, aunque no la usen con destreza hasta los 18 meses. Es recomendable dejar que los niños coman solos aunque para ello utilicen en forma combinada las manos, la cuchara y el plato. Aún cuando se ensucien, les ayudara a comer cada día mejor y será para ellos un juego muy entretenido”, detalla la docente de la U. Andrés Bello.La alimentación guarda también una estrecha relación con el desarrollo afectivo y la integración del niño y sus padres, proceso que termina haciendo que sea el propio niño quien se alimente. Si estas conductas se ignoran de forma continuada, los problemas pasajeros se hacen persistentes y la comida terminara siempre en una pelea.Se recomienda a los padres evitar los siguientes métodos o errores según la descripción de “Illingwoth” en la alimentación de sus hijos.A) Distraer a los niños con la televisión, bailes, juguetes, cuentos y de sobre manera perseguirlos con el plato por toda la casa.B) Persuadir al niño por que los alimentos le entregan beneficios que él no entiende aún o que obtendrá beneficios difíciles de probar.C) Chantajear al niño con juguetes, dulces o paseos.D) Amenazar al niño con promesas que nunca se cumplen.E) Obligarlo a comer a la fuerza, posiblemente la comida terminara en vómito o el plato en el suelo.F) Permitirle comer a la carta.G) Permitirle comer entre comidas.TratamientoRespecto al tratamiento, la profesional explica que “debe hacerse estudiando cada caso en forma particular, considerando en ello si existe o no deterioro del estado nutricional. Puede que sea necesario la ayuda de un equipo multidisciplinario, que incluya al pediatra, nutricionista y en algunos casos psicólogo”.Según la docente de la U. Andrés Bello, “los cambios deben realizarse conociendo los hábitos dietéticos familiares como los gustos del niño. Enfocándose no en dietas estrictas, si no en ofrecerles una alimentación equilibrada a través de trucos e ideas para que le preparen platos atractivos con alimentos nutritivos que entren por la vista a los niños”.Finalmente, sugiere ofrecer un ambiente relajado y sin prisa al alimentarlos, especialmente en los más pequeños, ya que no se debe olvidar que la comida es un juego y una forma de relacionarse con su familia y entorno.


Fuente:

LaSegundaonline

29/10/09



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