jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Sabías que tu hijo es un fumador pasivo?


Los padres que fuman en casa contaminan los ambientes comunes. Los niños aspiran el humo y la nicotina, que causan estragos en su salud.
Entre juegos y risas, los niños comparten una velada con los padres, quienes, al calor del hogar, se fuman un cigarrito. Lo que no saben es que convierten a sus hijos en fumadores pasivos y en posibles blancos de enfermedades de tipo respiratorio.
Según el otorrinolaringólogo René Pórcel, los niños que aspiran el humo del cigarrillo presentan daños a nivel de la vía aérea otorrinolaringológica, ubicada en la parte superior de la cabeza. Lo peor es que estos daños son irreversibles. Lo bueno es que se los puede evitar.
“Si los padres fuman, pueden hacerlo fuera de casa, porque el humo que se queda en el ambiente posibilita que un niño desarrolle otitis media de repetición, que es la inflamación de la mucosa en la nariz”, dice el especialista.
Otra consecuencia en los niños que a menudo comparten áreas con fumadores es la rinosinusitis, una inflamación respiratoria que compromete las membranas y mucosas de la nariz, además de los senos paranasales y los líquidos que están dentro de estas cavidades y/o del hueso subyacente.
“El humo que el niño va inhalando, aunque sea de manera inconstante, disminuye la capacidad que tiene la nariz y los frenos paranasales de autolimpieza, lo que hace que la mucosa se acumule y se forme una rinosinusitis”, detalla el profesional.
“Una complicación frecuente es que la nariz pierde la capacidad de producir buena calidad de moco, lo que ocasiona la formación de costras que, al caer, sangran”, dice Pórcel.
Otro perjuicio en los fumadores pasivos es la ronquera y las irritaciones en las cuerdas vocales, que hacen que la voz disminuya su volumen.
Esos síntomas son patologías que se presentan por la inhalación del humo del cigarrillo, tanto en el fumador activo como en el pasivo. Por ende, los papás o personas adultas que viven con niños deben tener cuidado con la calidad del aire que se respira en el ambiente de su entorno doméstico.
El aire es el conductor de vida, pero contaminado, genera afecciones respiratorias y procesos alérgicos que pueden derivar en graves enfermedades.
Invisible pero peligroso
La circulación. La nicotina disminuye el grosor de las arterias y los vasos coronarios, con lo que aumenta el ritmo cardiaco y se incrementa la presión arterial.
La respiración. El tabaco es el primer causante de enfermedades respiratorias, desde el cáncer de pulmón hasta las obstrucciones pulmonares crónicas.
Aparato digestivo. El tabaco es un agente productor de úlceras, gastritis y acidez estomacal, cáncer de esófago o de boca, este último se presenta sólo en personas que fuman.

Las toxinas. La piel, los riñones e intestinos son responsables de eliminar toxinas. La inhalación del humo complica el buen funcionamiento de estos órganos.
Impotencia. El humo produce una falta de riego sanguíneo y hace más estrechos los vasos. Esa obstrucción podría afectar al pene y causar impotencia sexual.
Pureza del aire. Los purificadores ayudan a filtrar el aire de la casa, pues limpian las partículas que contaminan y que están presentes y atrapadas en el ambiente.
Texto: Erika Ibargüen Ayub. Foto: DreamtineExperto consultado: René Pórcel, otorrinolaringólogo


Fuente:

Revista Mia

24/09/09

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