miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Necesita mi hijo un psicólogo?


Volviendo a la escuela hay que atender a los miedos del niño, sobre todo si a la hora de ir al colegio tiene verdadero pánico o si rechaza asistir de forma reiterada.
Hay niños que no se adaptan a las rutinas de un colegio o a un profesor demasiado duro, y se benefician de un cambio si es posible a otro centro.
Sin embargo hay que tener presente el rechazo y el acoso escolar como un problema real y serio, y también las agresiones físicas.
Que te peguen, te menosprecien o no te dejen jugar no es normal y nadie tiene que soportarlo con una sonrisa ni convirtiéndose en agresivo para sobrevivir.
Lo que no es aceptable para un adulto no debe serlo para un niño, considerando además que ellos se verán afectados por las vivencias de la infancia durante toda su vida.
Ni los padres ni los profesores deberían minimizar el problema de un niño que sufre violencia de sus compañeros, sea física o emocional.
Pongámonos en la piel de nuestros hijos y pensemos que lo que nosotros no soportaríamos ellos tampoco tienen que soportarlo.
En esos casos el niño puede necesitar ayuda psicológica pero sobre todo necesita nuestra confianza y apoyo para conseguir que en la escuela se actúe de forma inmediata.
Si los padres, antiguas víctimas del maltrato psicológico y físico en la escuela trivializan y banalizan el maltrato que el niño les relata al llegar a casa la solución nunca llegará.
Si la escuela se niega a actuar ante los primeros síntomas considerando que son “cosas de niños” el problema puede enquistarse y hacerse más y más duro.
No se puede banalizar o minimizar el acoso escolar, como no se debe hacer en el caso del acoso laboral o el maltrato de género.
Si no se hace frente a la violencia física o psicológica en las aulas convierte a los niños en seres que piensan que en este mundo los más violentos actuan impunemente contra los débiles ante la indiferencia de aquellos que teoricamente son los protectores.
Si percibimos que nuestro hijo sufre acoso escolar, le pegan, le roban en el patio su merienda o su dinero, le escupen, lo humillan o lo rechazan debemos exigir que el colegio tome cartas en el asunto con soluciones efectivas pues el daño emocional en estos casos es enorme.
Por tanto, no hay que descartar acudir a un psicólogo infantil en los casos que sea necesario, pues puede ayudar a nuestros hijos a enfrentar problemas que si atendemos lo antes posible podrán tener solución o mejorar enormemente.


Fuente:

El Porvenir.com

05/08/09



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